Robo e impunidad

Robo e impunidad

Mientras los ciudadanos permitamos que nuestros políticos nos sigan robando, Hunucmá nunca dejará de ser un triste pueblito con título de ciudad.

Si tan sólo cesaran los desfalcos en el Ayuntamiento en un lapso de 10 años, Hunucmá lograría su desarrollo, se generaría fuentes de trabajo y por consiguiente el bienestar social para todos.

Hace unas semanas regidores del PRI, el PAN y el PRD denunciaron que el alcalde Jaime Delio Pérez Tzab desvía recursos públicos al otorgar obras sin concursos, cobrar un diezmo por cada una y realizar los trabajos con mala calidad.

El 5 de marzo pasado ocho ediles denunciaron que Pérez Tzab, sin informar al Cabildo, asignaba las obras a Alberto Koh López porque éste le paga una comisión del 25% del precio de la obra, que el entonces director de Administración, Lucio Emiliano Puc Uicab y el tesorero municipal, Juan Balam Euán, pasaban a cobrar el diezmo, y que ambos junto con el alcalde tienen enriquecimiento inexplicable.

Pese a la gravedad de las denuncias, para mala suerte de Hunucmá parece que a nadie le interesó, ni a los ciudadanos ni al gobierno del Estado, ni tampoco a los diputados.

Incluso, los regidores acusaron al alcalde de enriquecimiento ilícito. Sin embargo, no sólo no pasó nada, sino que también dos regidores -la panista María Eugenia Canul Baas y el priista Félix López Quintal- nos salieron con que se trató de un mal entendido, cuando a la vista pública están palpables las anomalías.

Hasta hoy, hay dos grandes beneficios que no nos han llegado: el beneficio de ser ciudadanos ejemplares y el beneficio de que nadie debe estar por encima de la ley, sobre todo ahora con tantas reformas.

Con las denuncias que hicieron los regidores y la falta de acción, podemos asegurar que en Hunucmá al presidente municipal la ley le sirve como papel de baño.

Es lamentable que aquí y en todo México, el desvío de recursos tiene nombre y apellido: se llama robar y sus apellidos corrupción e impunidad.

- Manuel Vázquez Uc, ex bracero y mototaxista. HUNUCMÁ, YUCATÁN.




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