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Una buena dieta ayuda en el estudio

Hay qué alimentar el cerebro

Las frutas, ideales en la dieta del estudiante.

Una buena dieta está asociada con la salud y la actividad física y en ese sentido también tiene cabida en el estudio. Un buen rendimiento académico depende de varios factores como se podrá ver en este artículo dyuc.mx/10IJTdN, pero hay uno que no se toma en cuenta: la alimentación.

Un buen rendimiento académico no está específicamente en lo que comemos, sino en nuestra disposición anímica, pero una alimentación adecuada ayuda mucho.

La materia gris del cerebro absorbe hasta un 20 por ciento de las propiedades energéticas de los alimentos. Los hidratos de carbono, en concreto la glucosa, son las principales fuentes.

Asimismo, el consumo de vitaminas del grupo B, la vitamina E, algunas sales minerales (potasio, magnesio y zinc) y oligoelementos (litio, silicio, selenio y cromo) son recomendables, pues están directamente relacionados con la capacidad de concentración, memoria, rendimiento intelectual e incluso, en algunos casos, el estado de ánimo, fundamental en una sesión de estudio.

Por ello, de entrada se debe tener un desayuno completo, para afrontar el día con energía y evitar falta de glucosa, lo cual repercute directamente en la concentración.

Hay que distribuir la dieta en 5 ó 6 comidas, porque el continuo desgaste de energía en las horas de estudio propicia la sensación de hambre o vacío. Un sándwich, fruta o batidos son ideales. Nada de golosinas o bocadillos con muchas calorías.

Curiosamente, un poco de chocolate es un buen aporte energético. Según estudios realizados por la Universidad de Bradford, comer chocolate durante la época de exámenes ayuda a reducir el nivel de estrés.

Asimismo, no se deben sustituir las comidas principales con alimentos de preparación rápida, como pizzas o hamburguesas, y hay que evitar las bebidas azucaradas, con o sin gas, y mejor consumir jugos.

El consumo excesivo de café o bebidas con cafeína no son recomendables. Éstas ayudan a mantenerse despierto, pero difícilmente a concentrarse y a la larga pueden provocar ansiedad y después dificultan el descanso.

Nota con información del sitio universia.es



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