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A cuidar la ropa de cama

La ropa de cama debe estar siempre muy limpia.

Por las prisas del día a día, no se presta atención al cuidado de la ropa en general. Esto también aplica para las sábanas, fundas, colchas y edredones, los cuales se ponen en la lavadora casi sin cuidado.

Ya que se pasa un tercio de la vida en contacto con la ropa de cama, hay que tener cuidado a la hora de elegirla y, sobre todo, cuidarla. El contacto con ropas y tejidos que no sean los correctos puede derivar en dermatitis o alergias.

Preste atención en los materiales: algodón, mezcla de algodón y poliéster, raso y seda. Cada uno de estos tejidos tiene sus propias características, por lo que escoger el que más se adapte a usted es primordial.

Por ejemplo, el algodón y la mezcla son las que más se suelen utilizar. La ventaja de la segunda es que se arruga mucho menos que el algodón solo.

El raso y la seda tienen un tacto especial, pero son mucho más delicados a la hora de cuidarlos. Con el algodón tendrá más, pero es más caro dependiendo del tipo.

Antes de usar la ropa de cama por primera vez debe lavarla. Con este lavado lo que se pretende es que se eliminen las sustancias químicas de fabricación.

Lo ideal es cambiar la ropa de cama una vez a la semana, dos en caso de que el clima sea húmedo. Las fundas de las almohadas mejor dos veces por semana.

Para lavar la ropa de cama correctamente no es recomendable usar lejía y siga siempre las instrucciones de lavado de las etiquetas.

Si añade al lavado media taza de bicarbonato, la ropa estará mucho más limpia, blanca y desodorizada. Lo recomendable es secarla al sol.

Los ácaros están en los colchones y ropa de cama, por eso es mejor que los aspire y les ponga fundas con cremallera, tanto en el colchón como en la almohada. Estas fundas hay que lavarlas al menos una vez al mes.

Nota con información del sitio Hogar Mapfre

 




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