Palabras de agradecimiento de Mons. Jorge Carlos Patrón Wong

VII Obispo de Papantla

En Totonaco:
Khalhén natalanín.
(Buenos días hermanos)
Tukú wán mí nakukán?
(¿Qué dice sus corazones?)
Akít mí obispokán,
Ti kalákgstipaealan wixín,
Watí natawiláy xanjacín lakátsú mí lakatinkán,
Ukú paxuwáma kí nakú,
Kún liputúm wixín,
Lakí namaxkiyaw tapaxkakatsín kinpuchinakán.
(Yo soy su obispo el que está entre ustedes, el que estará siempre cerca de ustedes, hoy se alegra mi corazón con todos ustedes, para dar gracias a Dios)
Kinpuchinakán kalakgkatsanán,
Nachuná mí obispokán.
(Dios les ama y también su obispo)
Un aplauso a nuestros hermanos totonacapan.

En Nahuat
No llolót páki por namehuán.
(Mi corazón se alegra por ustedes)
To tatzín mís nequí nehual nohuijquí.
(Nuestro padre les quiere, yo también les quiero)
Tonazín mís nequí.
(Nuestra madre te quiere)
Nehual nic nequí ni tlaltós náhuatl,
(Yo quiero aprender hablar Náhuatl)
Tlazojcamáti míeck.
(Muchas Gracias)

Nuestro corazón está lleno de alegría, repleto de gratitud.
Estamos alegres por la presencia y el mensaje del representante de nuestro amado Papa Benedicto XVI, el señor nuncio apostólico Mons. Christophe Pierre.

 

Estamos agradecidos por la presencia de nuestros Arzobispos y obispos, sucesores de los apóstoles. Gracias hermanos obispos representantes de la conferencia episcopal mexicana, porque su presencia es signo vivo de comunión. Su oración nos hace experimentar que somos parte importante y activa de la provincia eclesiástica de Xalapa y de la Iglesia de México. Pertenecemos a la gran familia que es la Iglesia Universal.

 

Agradecidos por la vida y ministerio de Don Lorenzo. Por la presencia de Jesucristo nuestro pastor.
Al despertar el miércoles 2 de mayo en el convento de las adoratrices de Misantla, leí el anuncio publicado en Roma del nombramiento del VII Obispo de la Diócesis de Papantla. La alegría interior y gratitud al Señor, se extendieron por las innumerabvles muestras de afecto y fe que fui recibiendo de todas partes: de Teziutlán, Papantla, Poza Rica, Martínez de la Torre, Misantla, Gutiérrez Zamora, Tlapacoyan, la Costa Esmeralda, la Sierra Poblana y el Totonacapan.

 

Un mismo sentir, una misma alegría, una sola esperanza. Esta unidad de sentimientos venida de todas partes de la Diócesis, me hicieron experimentar inmediatamente la grandeza y belleza de ser Iglesia: vivimos caminos comunes, somos parte de la misma familia, compartimos la misma misión.

 

La Diócesis, en su diversidad y complejidad, somos esta porción del Pueblo de Dios, guiada por un sucesor de los apóstoles, donde todos colaboramos viviendo nuestra vocación cristiana para que el Reino de Dios se realice en nuestras vidas, familias y sociedad. Sacerdotes, religiosas, laicos comprometidos tenemos la misión común de vivir y transmitir la buena noticia que nos trajo Jesucristo: somos amados por Dios, somos hermanos, y entregando la propia vida en el servicio y el amor serremos felices y haremos felices a muchos.

 

Uniendo los dones, los carismas, los servicios de cada uno podremos transformar realidades en Veracruz y Puebla para contribuir con nuestra fe, esperanza y amor al crecimiento de nuestro querido México.

 

Nuestra tarea es sumar buenas voluntades, esfuerzos comunes, deseos trascendentes para que las semillas del Evangelio den muchos frutos. Nuestra tarea es sumar y Dios multiplicara. Nosotros sumamos, Dios multiplicará nuestras humildes sumas con el poder de su gracia.

 

Amados sacerdotes: el señor es nuestra herencia, nuestro tesoro y unidos podemos entregarlo a nuestro pueblo. Sientan el aprecio y el afecto paternal de su obispo, el cariño de nuestra gente. Bien vale la pena gastar nuestra vida sirviendo como Jesús. Por medio de la información permanente renovaremos nuestra vocación. Con la ayuda del Plan Diocesano de Pastoral podremos responder al llamado de la Misión Continental y la Nueva Evangelización. Cuenten con su Obispo, como su Obispo cuenta con casa uno de ustedes, sin excepción.

 

Queridas religiosas: la Diócesis de Papantla agradece todos los días su entrega generosa en la oración, en las escuelas, en los hospitales, en las parroquias. Forman parte con pleno título de la familia diocesana. Las valoramos y las queremos no solo por su valiosa colaboración a la pastoral, sino sobre todo por la fuerza de su testimonio de vida consagrada, por los carismas que aportan a la iglesia.

 

Queridos niños y jóvenes: ustedes son la sangre nueva, la Iglesia es siempre joven gracias a ustedes. Este es su momento. Es tiempo de los jóvenes. Cuenten con el apoyo total y amoroso de su obispo y sacerdotes para descubrir su vocación a ser amigos y anunciadores de Cristo. No tengan miedo a renovar el mundo entregando su vida a Cristo y a la Iglesia. Cuenten con un Obispo amigo. La Iglesia estará siempre a favor de ustedes

 

Queridas familias, del campo y de la ciudad, de la paya y de las montañas, del Totonacapan y de la Sierra Poblana: conocemos sus luchas y sus esperanzas, sus alegrías y sufrimientos. Son el patrimonio más grande de la Iglesia. Son la Iglesia doméstica. Su vida es vida de la Iglesia. Estamos unidos en la misma misión. Todos sus esfuerzos para vivir y transmitir la fe darán fruto. La buena semilla, por el poder de Dios, se convertirá en un árbol frondoso en cada uno de los hijos.

 

El miércoles pasado con nuestros hermanos presos vivimos anticipadamente esta misa de acción de gracias. Gozamos la eucaristía, una comida deliciosamente compartida y una convivencia donde cantamos karaoke y disfrutamos la fraternidad. Ese día, nuestros hermanos presos abrazaron a su nuevo Obispo, le cantaron amigo y rezaron por él. Hoy en los cerezos de Teziutlán, Poza Rica y Misantla nos están escuchando por la radio. No están físicamente presentes aquí, pero sí están de corazón. Son parte de la Iglesia. No les olvidemos.

 

A nuestros hermanos enfermos, a nuestros queridos abuelitos y bisabuelitos, a nuestros hermanos más pobres que no pueden acompañarnos físicamente, y que nos están escuchando en la radio, viendo en la televisión sepan que están siempre muy presentes en nuestro corazón y oración. Sabemos que su dolor, su enfermedad, sus sufrimientos unidos a la Cruz y Resurrección de Cristo son ofrecidos con inmenso amor por el bien de nuestras familias y de nuestra Diócesis. Son nuestros centinelas de fe y amor sobrenatural. Escuchen nuestro aplauso lleno de gratitud.

 

Querida familia diocesana: muchas veces ven a su Obispo de un lado a otro de la Diócesis: predicando la palabra, celebrando la Eucaristía, confirmando en la fe, presidiendo múltiples reuniones, compartiendo los alimentos, conviviendo con las familias, los jóvenes y los niños. Es lo que públicamente se ve todos los días. Pero también su obispo vive momentos de cada día que son más privados, muy íntimos. Son los momentos de oración, en el silencio del encuentro con el verdadero jefe, con el auténtico patrón: con Jesús Buen Pastor. Ahí en la humildad de la oración, en el silencio del encuentro con Dios, todos y cada uno de ustedes está presente. No pasa un solo día sin que su obispo rece con y por ustedes.

 

También ahí en el silencio, su Obispo es consciente que no está solo: que todos los días en la plegaria eucarística ustedes rezan por un servidor. Gracias porque su oración me fortalece, me llena de la gracia de Dios.

En la oración, experimentamos el llamado de Cristo a ser sus discípulos y misiones, a acercarnos a los más alejados, a llevar a cristo a aquellos, que por cualquier razón, se sienten lejos de Dios y de la Iglesia.

 

Ahí en la oración, recordemos que lo más importante en la vida es la santidad… ser de Jesús, ser como Jesús, transmitir a Jesús, como lo hizo San Rafael Guízar y Valencia en estas tierras.

 

Sí es posible la santidad en el mundo de hoy, el Beato Juan Pablo II nos lo demostró. Como María, confiamos totalmente en los planes amorosos de Dios, cuyos caminos son imposibles de comprender con pensamientos y teorías humanas, porque son una invitación abierta a vivirlos en la alegría de la Fe y la confianza que brotan del Amor.

 

Gracias por tantas demostraciones de cariño, fe y esperanza. Este Yucateco ya es Poblano y Veracruzano. Vamos a orar y trabajar juntos. Dios nos ha colocado en la misma barca, porque nuestros corazones como las caritas totonacas están siempre sonrientes. Sonrientes porque tienen el mismo sello del amor misericordioso de Dios.
Muchas gracias

Los obispos que nos acompañaron en la Misa de Acción de Gracias fueron:
S.E.R. Mons. Christophe Pierre (Nuncio Apostólico en México)
S.E.R. Mons. Víctor Rene Rodríguez (Secretario General de la Conferencia Episcopal Mexicana)
S.E.R. Mons. Jorge Carlos Patrón Wong (VII Obispo de Papantla)
S.E.R. Mons. Lorenzo Cárdenas Aregullín (Obispo Emérito de Papantla)
S.E.R. Mons. Crispín Ojeda (Auxiliar Sexta Vicaría Arquidiócesis de México)
S.E.R. Mons. Hipólito Reyes Larios (Arzobispo de Xalapa)
S.E.R. Mons. Sergio Obeso Rivera (Arzobispo Emérito de Xalapa)
S.E.R. Mons. Alfonso Cortés (Obispo de Cuernavaca)
S.E.R. Mons. Andrés Vargas (Obispo de Xochimilco)
S.E.R. Mons. Luis Felipe Gallardo (Obispo de Veracruz)
S.E.R. Mons. José Trinidad Zapata (Obispo de San Andrés Tuxtla)
S.E.R. Mons. Domingo Díaz (Arzobispo de Tulancingo)
S.E.R. Mons. Marcelino Hernández Rodríguez (Obispo de Orizaba)
S.E.R. Mons. Eduardo Patiño Leal (Obispo de Córdoba)

Así mismo, contamos con la presencia de diversas autoridades como:
Lic. Carlos Peredo Grau (Presidente Municipal de Teziutlán)
Lic. Jesús Cienfuegos Meraz
Y otras autoridades civiles.

También contamos con la presencia de Luís Manuel Fraustro Jiménez quien es el Director de Asuntos Religiosos del Estado de Puebla.


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