La falta de una política de Estado socialmente responsable, bomba de tiempo

La agenda del porvenir

DESARROLLO URBANO

Los desafíos para los que debemos hallar soluciones

Los desafíos para los que debemos hallar soluciones

Los principales problemas a los que Mérida se enfrentará en la segunda década de este siglo serían la consecuencia de no atender oportunamente un conjunto de retos y problemas no resueltos aún por la falta de una política de Estado socialmente responsable en lo que concierne al desarrollo urbano. La pérdida de esta rectoría en la defensa del interés público frente a procesos y fuerzas económicas, que sólo velan por rápidas y enormes ganancias, acentuará los siguientes rasgos negativos detectados en el diagnóstico del Programa Integral de Desarrollo Metropolitano de Mérida, coordinado de 2010 a 2011 por quien esto escribe en la Fundación Plan Estratégico de Mérida:

1) El acelerado crecimiento de automóviles y motocicletas por la baja calidad del transporte público y la ausencia de estrategias que disminuyan el uso del transporte privado y apoyen otras alternativas de movilidad colectiva para esta extensa metrópoli apuestan por una crisis de movilidad.

Sin soluciones viales imaginativas y de bajo costo, los congestionamientos serán inevitables en muchos puntos de esta urbe.

Los desafíos para los que debemos hallar soluciones

Los desafíos para los que debemos hallar soluciones

2) El crecimiento físico desordenado y disperso del área urbana, especialmente en los municipios periféricos como Kanasín, Umán y Conkal, pondrá en serio riesgo su viabilidad funcional y ambiental, porque la ciudad consolidada tiene grandes superficies de suelo urbanizado vacante, al tiempo que el centro histórico y muchas colonias languidecen y la periferia más lejana del área urbana crece sin control ni orden alguno y, no obstante esto, se proponen nuevos proyectos como otro anillo periférico, que además de no justificarse, sólo agudizará este problema, al ampliar en miles de hectáreas la frontera de la urbanización, con lo cual el suelo urbanizable en la zona alcanzará una superficie tal que no se ocupará porque no lo justifican ni la demografía ni el crecimiento económico en los próximos decenios, afectando definitivamente a la ciudad y al mercado inmobiliario, que no podrá colocar buena parte de este suelo y esas viviendas, como ya viene sucediendo. Hasta hoy, ningún sistema de transporte urbano como el nuestro es eficiente y rentable en una ciudad dispersa con bajísimas densidades y largos trayectos.

3) La operación descontrolada de los mercados inmobiliarios y la carencia de suelo público cercano terminarán subordinando por completo la toma de decisiones urbanísticas y la planeación, ya que en Mérida, al igual que en otras metrópolis mexicanas, se trasladó a estos mercados buena parte de las decisiones de localización de las funciones urbanas, dejando en segundo término el interés general y la búsqueda de acuerdos sociopolíticos para diseñar estrategias de gran visión.

4) La crisis hidráulica que se manifiesta por la insuficiencia generalizada de sistemas sanitarios para el traslado y disposición de las aguas servidas acelerará el ya serio problema de contaminación y el colapso de nuestros acuíferos.

No menos ominosa es la veloz deforestación y el aumento de la temperatura promedio en el área urbana.

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Dr. Jorge Bolio Osés

Profesor Investigador de la Facultad de Arquitectura de la Uady

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