Ser madre… de políticos

Aunque sus hijos son en estos momentos políticos poderosos por los cargos que ocupan, cuatro madres de familia todavía cuidan, oran y vigilan que aquellos no abandonen sus principios y valores familiares.

Con motivo del Día de la Madre, que se festeja hoy, la mamá del gobernador Rolando Zapata Bello, maestra jubilada Ofelia Bello Paredes; la del alcalde de Mérida, Renán Barrera Concha, doña Ana María Concha Avila; del presidente del Congreso del Estado Luis Antonio Hevia Jiménez, maestra jubilada Irma Ruth Jiménez García, y la del consejero de la Judicatura del Poder Judicial Luis Jorge Parra Arceo, doña María del Socorro Arceo Peniche revivieron pasajes del trabajo maternal, los momentos felices que pasaron con ellos en su infancia y el orgullo que sintieron cuando se encumbraron en los cargos que les permite influir en el destino de Yucatán.

 La maestra Bello Paredes recibió en su hogar a los reporteros, los colmó de bendiciones y gentileza y advirtió que le gusta platicar lo que quedó confirmado con los 43 minutos de la entrevista.

Ella celebra el Día de la Madre en su casa porque allí están papá y mamá. Hoy estarán juntas las cuatro generaciones de los Zapata Bello porque irá su mamá Francisca María Angélica Paredes Mijangos viuda de Bello, de 91 años de edad; sus hijos Dianelena, Gabriel y el gobernador Rolando y sus nietos.

Antes que Rolando fuera gobernador la convivencia era larga en este día. Sin embargo, ahora los compromisos no le permite estar tantas horas en la casa.

 “Con que venga y me de un beso en la frente me siento halagada”, dijo.

 La maestra dice con autoridad que “todavía soy la mamá del gober” y está pendiente de él. A ella todavía la regaña su madre, doña Paquita.

 “El trabajo de mamá nunca termina”, recalcó. “Cuando tienes unos hijos que te aman y respetan jamás los descuidas. Rolando es el gobernador, pero cuando estamos en familia no hablamos de su trabajo. Hablamos de todo, menos de política. Tiene un trabajo muy delicado y cargado. No digo pesado porque le gusta mucho”.

 La maestra Ofelia, quien impartió la asignatura de Español, recordó que vivió etapas económicas difíciles porque su esposo (el profesor de educación física Gabriel “Naxón” Zapata Cabañas) no permitió que trabaje 10 años para que atendiera a sus hijos. Pero las carencias la obligó a trabajar de tarde en la EST No. 1 y dar cursos de verano para preparar a jóvenes que iban a ingresar a la secundaria o preparatoria.

“Once años de mi vida no tuve vacaciones. Era puro trabajo en la casa y la escuela porque mis hijos estaban en la prepa y sus carreras”, recordó. “Los hijos no piden venir al mundo. Tú los traes con tu esposo y son esperados con amor. Nunca esperamos que nos den algo. Nosotros tenemos que darles e inculcarles valores elevados. Los niños maman en su casa buenos valores y cuando crecen se ve”.

 Durante la plática la maestra recordó momentos felices que pasó con sus hijos. Uno que todavía le conmueve y recuerda con orgullo fue cuando Rolando ganó un concurso de declamación en la Federal No. 1 porque demostró que es un gran declamador y ella lo preparó.

 “Cuando dijeron que Rolando era el primer lugar fue un hermoso momento”, dijo. “Le pregunté. ¿Qué sientes mi amor? Y él me respondió: “Tengo hambre. Vamos a cenar”. Llamé a su papá y nos fuimos a comer tortas y panuchos”.

 Otros momentos memorables para ella fue cuando el entonces gobernador Víctor Cervera Pacheco, quien era su padrino, lo llamó para que fuera oficial mayor de Gobierno siendo un jovencito y cuando recuperó el IV Distrito de Mérida que estuvo en poder de otro partido por 20 años.

 La maestra contó muchas anéctodas de su papel como madre de familia y como reconocimiento a las madres de familia les dedicó unas poéticas palabras.

Otra madre de familia orgullosa de su hijo es doña Ana María Concha Avila, mamá del alcalde Renán Barrera Concha.

Dice que está feliz de ver a su hijo realizado porque le gusta mucho la política desde que era niño.

“En el kínder era líder. El dio las palabras de despedida cuando salió del kínder y la primaria” recordó. “No le daba pena hablar. Yo sentí muy bonito cuando hablaba para los papás. Fueron momentos muy agradables”.

Dice que siempre se preocupó para que Renán estudiara, lo dejó en libertad para que escoja su carrera porque como madre quería que su hijo se sepa defender en la vida, que aprendiera a trabajar y él trabajó desde adolescente lo que le hizo crecer como persona y valorar las cosas porque él costeó sus estudios de Derecho.

Entre risas recordó que batalló un poco en la niñez del alcalde porque era inquieto, travieso, muy amigable y se le perdía en el súper porque recorría el lugar.

Cuando era soltero y antes de convertirse en alcalde Renán lo acompañaba a donde iba, pero ahora casi no tiene tiempo por su trabajo, pero siempre la visita y le habla.

Doña Irma Ruth Jiménez García dice que es una satisfacción muy grande que sus hijos Luis Antonio y Humberto Jesús Hevia Jiménez tengan responsabilidades con el Estado.

Luis es presidente del Congreso del Estado y Humberto director de Transporte.

“No se puede imaginar el gusto y felicidad que siento como madre cuando la gente que los vio crecer comentan los cargos donde están”, señaló. “Me preocupé que mis tres hijos tengan una carrera. Ellos fueron escalando hasta llegar donde están”.

Recordó que parte de su vida fue dura porque enfrentó sola los gastos familiares. Trabajó en el IMSS y su madre y hermanas cuidaban a sus hijos. Sin embargo, dice que gracias a Dios, ella es una católica muy devota, les forjó un buen futuro con sus profesiones, pero los varones escogieron la política.

Todavía los apoya porque hace activismo en su rumbo de Vergel y acude a mitines cuando la invitan.

La madre del consejero de la Judicatura, María del Socorro Arceo Peniche, es otra que se siente orgullosa y contenta con la posición de su hijo Luis Jorge Parra Arceo.

Atribuye a los estudios el privilegio que tiene su hijo de servir a la sociedad y comparte con su esposo Wílbert William Parra Zapata, con quien lleva 54 años de casada, la enseñanza que le inculcaron al abogado.

“Predicamos con el ejemplo porque trabajamos, somos honrados y sencillos”, indicó. “Logramos que nuestros cuatro hijos tengan carreras”.

La parte triste la vivió cuando Luis Jorge se fracturó la tibia y peroné en un partido de fútbol, pero con ayuda de Dios y los doctores siguió adelante y superó ese problema.

Siempre le pide a su hijo que trabaje con honradez, que sirva a la sociedad, sea fiel a sus principios y tenga presente a la gente a la que sirve.

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