¿Por qué calibrar las llantas?

Una de las mejores formas de ahorrar combustible es mantener las llantas con la presión indicada. Esta la podemos saber directamente con el manual de fábrica del automóvil o modelo de la llanta.

Riesgos de una presión por debajo de lo recomendado

Una presión por debajo de la recomendada reduce la durabilidad de la llanta (en por lo menos 8.000 km), aumenta el consumo de combustible y favorece el riesgo de explosión y accidentes en la carretera.

Cuanto más baja sea la presión, mayor la velocidad de desgaste y mayor la sobrecarga de la banda de rodamiento con el suelo.

El rodamiento de un llanta con baja presión ocasiona una deformación exagerada y un calentamiento anormal. El resultado es la degradación irreversible de los elementos de la llanta, que puede provocar desplazamientos internos y puede favorecer el riesgo de explosión de la llanta.

La baja presión también compromete la facilidad de conducción del vehículo, es decir que provoca una reducción en la precisión de la dirección, lo que puede ocasionar accidentes graves.

Riesgos de la alta presión de las llantas

El área de contacto con el suelo disminuye y reduce la adherencia de la llanta. Esto puede aumentar el riesgo de accidentes en caso de frenada de emergencia y ocasionar la pérdida de la trayectoria del vehículo en curvas a alta velocidad.

La llanta, que participa de la suspensión del vehículo, queda más rígida, y provoca una reducción del confort al conducir, así como un desgaste prematuro de la suspensión.




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