Equinoccio, ritos prehispánicos con tendencias actuales

Imagen de un Equinoccio en la zona arqueológica de Dzibilchaltún

Imagen de un Equinoccio en la zona arqueológica de Dzibilchaltún

GUADALAJARA (Notimex).- El investigador Bogar Escobar Hernández, dijo que actualmente se da una especie de hibridismo con respecto a lo que es el Equinoccio de primavera, pues se conjuntan connotaciones de origen prehispánico con tendencias actuales como el ecologismo y la noción energética.

‘Hay una especie de hibridismo, de sincretismo, de las connotaciones que ya venía de origen prehispánico con las actuales, como es el uso de vestimenta blanca, la noción de la carga energética, que tiene que ver ya con un contexto de movimiento de ecologistas, de retorno a lo natural, de revalorización del medio ambiente’, mencionó.

‘Este hibridismo confluye con una crisis de creencias tradicionales, se retoman viejas raíces y nuevas aportaciones de orden ecologista, por así decirlo, en una sociedad en la cual tenemos poco asideros mentales y espirituales’, aseveró.

Destacó que la actual vida materialista, ‘cargada hacia los sentidos, desposee al ser humano de este tipo de referentes y de apoyos, y cuando se presentan estos nichos de confort, de oportunidad, de recarga, y no sólo en la cuestión energética física sino de recarga mental, espiritual, ideológica y de creencias’.

Indicó que la mente es muy poderosa ‘y cuando la gente cree mucho en algo tiene un efecto, por eso se siente con más vitalidad, pero en el fondo lo que recarga son sus asideros mentales y espirituales para poder lidiar con las dificultades de la vida’.

Expresó que el ser humano tiene necesidad de creer en lo inmaterial, ‘como por ejemplo en la luz solar, lo cual para mí es una metáfora de la creencia en poderes superiores, y es porque vivimos con una profunda inseguridad’.

Indicó que la celebración se lleva a cabo de manera tradicional en las zonas arqueológicas Ixtépete y Guachimontones.

En entrevista con Notimex agregó que los lugares más importantes en donde se llevan a cabo estas celebraciones ‘son el Ixtépete, que es el hallazgo arqueológico ubicado en la zona metropolitana de Guadalajara; y el de Guachimontones, ubicado en el área de Ahualulco del Mercado’.

El académico del Departamento de Geografía del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara manifestó que ‘en esos dos lugares es donde se hacen los ceremoniales más importantes en Jalisco’.

Explicó que algunas personas asisten a estas celebraciones desde un plano energético, ‘hay gente que va por una cuestión de recarga de energía o por recibir a la primavera, o hasta por una cuestión de orden espiritual’.

Dijo que hay ceremoniales, ‘de alguna manera con vinculación prehispánica, con ciertos bailes y vestimentas de antes de la conquista, se esparce incienso, y la noción tiene que ver con la naturaleza, las deidades, en donde hay comunión entre el hombre y las divinidades’.

Mencionó que en el equinoccio de la primavera la gente percibe condiciones a nivel sistémico, a nivel planetario, a nivel energético, ‘que facilitan la vinculación’.

Comentó que estos son algunos de los referentes más comunes que se aluden a este tipo de rituales, ‘pero hay otro, que es el antropológico, es decir, la necesidad del ser humano de sentir ciclos y cambios en su vida’.

Señaló que una de las cosas que más preocupan al ser humano es la sensación de rutina de la vida, ‘porque la invención de una medición del tiempo es algo convencional, no existe como tal, pero hay una medición a partir de los parámetros de cambio’.

‘Tal vez esta cuestión del equinoccio se aprovecha muy bien para medir ciclos, ya que finalmente algo nuevo implica la noción de oportunidad, de un eventual cambio favorable, de rompimiento con la rutina, de la apertura de nuevos contextos’, afirmó.

Puntualizó que el ser humano recurre a este tipo de prácticas para intentar acceder a contextos de oportunidad.

Subrayó que en los últimos años va en aumento este tipo de celebraciones, ‘ya que cualquier actividad que proporciona un cierto nicho de confort o seguridad a nivel mental y espiritual se va a acudir a este’.

‘Estamos frente a un fenómeno de repunte, con las raíces como serían los rituales, los bailes de los concheros y la quema del incienso, y con lo nuevo que sería la recarga de energía, el uso de ropa blanca, ponerse en cierta orientación hacia el sol’, apuntó.

Dijo que al margen de que en la actualidad los niveles educativos o de bienestar material potenciales ‘puedan ser más altos, el ser humano es básicamente un ser que no acaba de sentirse construido, consolidado y tiene que recurrir a este tipo de soportes que le hagan sentir asideros’.

Añadió que en el fondo, ‘más allá del hecho en sí, hay una búsqueda profunda de asideros, y sobre todo en un contexto de insatisfacciones debido a una vida en la cual los logros materialistas cada vez se nos imponen más’.

A su vez, el especialista del Instituto de Astronomía y Meteorología, Luis José Corral Escobedo, manifestó en entrevista con Notimex que el equinoccio se registra dos veces al año.

‘Es el momento en el cual la posición del sol cruza el ecuador de la tierra, debido a no siempre está en esa posición ya que la tierra tiene su eje de rotación inclinado con respecto al plano de la órbita del alrededor del sol’.

Mencionó que únicamente durante dos ocasiones del año el sol ‘cae directamente sobre el ecuador de la tierra y ese día se registra el equinoccio’.

Puntualizó que en este año se registrará el equinoccio de primavera a las 10:57 horas del día 20 de marzo ‘y el equinoccio de otoño será en el mes de septiembre’.

‘No existe diferencia entre uno y otro equinoccio, el sol pasa dos veces al año, en el primero es cuando está iluminado de manera principal el hemisferio sur y pasa a iluminar mejor el hemisferio norte de la tierra, y se le conoce como equinoccio de primavera; mientras que en el otro caso, es al contrario’, apuntó.

 

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