Juez amonesta a los menores del “beso de Facebook”

Javier Otazu

Los tres menores marroquíes juzgados por besarse y publicar una fotografía de su beso en la red Facebook

RABAT (EFE).- El juez de menores del Tribunal de Primera Instancia de Nador se limitó hoy a amonestar a los tres menores que se besaron y colgaron una foto de su beso en la red Facebook, absolviéndolos de todos los cargos y cerrando así uno de los casos más mediáticos y surrealistas de los últimos años en Marruecos.

Los tres menores, de entre 14 y 16 años, fueron detenidos en esa ciudad del noreste de Marruecos a principios de octubre, dos de ellos por besarse y el tercero por hacer con un teléfono la fotografía que luego subieron a Facebook, lo que les valió ser detenidos y pasar seis días en centros de menores, hasta su libertad provisional.

Tras varios días recluidos en sus casas hasta que pasara la tormenta, los tres muchachos regresaron a su vida escolar mientras el escándalo se calmaba y el juicio quedaba visto para sentencia tras dos únicas sesiones.

Según dijo a Efe el abogado Mbarek Buirik, el juez absolvió hoy a los menores (que tienen entre 14 y 16 años) de los cargos más graves como “incitación al vicio”, “abuso de un menor sin violencia” o “publicación de pornografía en las redes sociales”, con lo que se cierra uno de los casos más polémicos de los últimos años en el país.

El caso cobró relevancia mundial al poner sobre la mesa la vaguedad de un código penal en el que un delito como la “incitación al vicio” puede ser interpretado de manera muy amplia y discrecional por jueces y fiscales.

Una desconocida Asociación Nacional Marroquí de Derechos puso la denuncia contra los menores, que fue aceptada por la Fiscalía, pero la asociación se desentendió de la denuncia ante el escándalo y ni siquiera se personó en las siguientes citas judiciales.

El vicepresidente de esa asociación, Saíd Chramti, dijo a Efe que, más allá de la sentencia, se sienten satisfechos con el hecho de haber creado “una alarma social” en Marruecos que sirva para “imponer la disciplina entre los menores”.

Chramti dijo que no le sorprendía la absolución de los jóvenes después de haber visto cómo el pasado miércoles, en pleno Festival de Cine de Marrakech y ante todas las cámaras, dos mujeres suecas (una de ellas directora, y otra productora de cine) se dieron un beso en los labios en solidaridad precisamente con los menores de Nador, “y el Gobierno no actuó contra ellas”, dijo Chramti.

Con ello, aludía a la relevancia internacional que ha cobrado el caso y que llevó a una organización como Amnistía Internacional a pedir al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que evocase el caso de los menores de Nador durante su reciente entrevista con el rey Mohamed VI en Washington.

El “beso de Facebook” también ha puesto de manifiesto las enormes diferencias dentro del mismo Marruecos entre una sociedad ultraconservadora en cuestiones morales y sexuales y una élite progresista que defiende las libertades individuales y tiene casi más predicamento fuera que dentro del país.

El semanario “TelQuel”, órgano de expresión de esta élite progresista, consideraba recientemente que “el beso de Facebook” había conseguido hacer de Marruecos “el hazmerreír del planeta”, y que es insostenible “exhibir valores de modernidad para tranquilizar a Occidente y a una clase media progresista mientras seguimos aferrados al arcaísmo religioso”.

Un activista pro derechos humanos del mismo Nador, Chakib Jiyari, ironizó al respecto apuntando a la paradoja de que en Marruecos “es más grave besar a una mujer en público que golpearla”.




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