Una adicción moderna

Cómo saber si tienes una relación poco saludable con las redes sociales

¿Sueles revisar tu teléfono celular cada dos minutos para ver cuántos “me gusta” tiene tu fotografía en Instagram? Tus tuits carecen totalmente de vocales? ¿Eres alcalde de diversos establecimientos comerciales?

Tu respuesta determinará si perteneces a la enfermería de las redes sociales. A continuación, algunos hábitos que pueden llevarte a una seria dependencia virtual y a un gran descenso en productividad.

El amante de las alertas

La persona que ajusta su teléfono para recibir alertas sonoras para cualquier cosa que ocurra en sus redes sociales. Cada vez que su teléfono suena, repica o hasta ladra es porque alguien retuitea, comparte o comenta en algo relacionado contigo. Tú mismo saboteas tu propia habilidad para enfocarte en tareas importantes.

El gurú social

Tiendes a auto proclamarte como “gurú de redes sociales” en tu tarjeta de presentación. Hoy cualquiera puede ser gurú de redes. Igualmente podrías presentarte con el título de “ser humano”.

El de las frases

Convierte las redes sociales en acciones de un sustantivo.

Utiliza constantemente frases como “hay qué tuitearlo” o “feisbuquéame en todas las fotografía”.

El odia vocales

Elimina toda vocal posible de sus tuits en su afán de escribir más con 140 caracteres.

No sólo masacra la gramática y el sentido común, si no que sus hábitos de redacción se van extendiendo también a correos electrónicos y post en sus blogs.

El bloguero promotor

Responde a cualquier pregunta con un “visita mi blog”.

Dado que en vez de responder un simple cuestionamiento lanza una descarada promoción, suele crear un grupo de gente muy frustrada por sus dudas.

El autoproclamado líder de opinión

Es aquel que se la pasa revisando las redes sociales tratando de ver que tan influyentes son.

Un verdadero influyente en las redes es aquel que proporciona material para que otros sigan publicando.

El omnipresente

Se la pasan haciendo “check in” por cuanto lugar pasa.

Con el esfuerzo que invierten en checar en restaurantes, bares, y en clases de yoga apenas le queda tiempo qué invertir su tiempo en asuntos realmente importantes en su vida.

El gustoso

Es aquel que disfruta de apretar el botón “me gusta” en vez de comentar. Una nota breve como “qué linda” denota que puedes dedicar a alguien dos breves segundos para escribirle algo agradable.

El checador constante

Es cuando miras tu teléfono cada dos minutos. Sin importar el lugar o con quién estés debes revisar las actualizaciones.

Tus amigos odian cenar contigo e incluso llegan a multarte por no estar pendiente al volante de tu automóvil.

El desesperado

Pierdes el control cuando se cae una de tus redes sociales.

Existen pocas probabilidades de que el problema afecte negativamente tu trabajo. Aún así, la furia y la desesperación te quitarán algunas horas de tu vida




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