Adolescentes viven en Internet un mundo sin fronteras

SAN LUIS COLORADO, Sonora (Notimex).- Padres de familia opinan que ya no les preocupa tanto la mala influencia que pudieran tener sus hijos por la transculturación en el límite con Estados Unidos, pues ahora, en Internet los adolescentes viven en un mundo sin fronteras.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce el 17 de mayo como el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información.

Debido a esa visión generalizada en la comunidad de esta ciudad fronteriza de Sonora, las instituciones promueven el acercamiento entre papás e hijos, para que aquellos tengan más influencia en la formación social de éstos que la red cibernética.

Una madre de familia entrevistada en la colonia Solidaridad, Gema Elvia Contreras, manifestó: “La verdad ya pasó eso de que antes los papás nos preocupábamos porque los hijos no agarraran malas mañas del otro lado (Arizona), porque allá antes estaba más libre”.

Expresó que ahora niños y adolescentes ‘se la llevan en el internet, en las laptops, con sus amigos y allí tienen comunicación de todo el mundo, se ve cada cosa en la computadora”.

Aunque no está muy familiarizada con el uso de esos aparatos, indicó que le preocupa que ‘los muchachos puedan mirar pornografía, muertes, cosas del narcotráfico, delitos de todo tipo.

‘Hace poco en el Cobach regañaron a muchos estudiantes, porque pusieron fotos de niñas subiéndose la falda”, expresó.

Entre diversas estrategias de las instituciones, se encuentra el seminario Padres Trabajando “Fortaleciendo a la Familia”, implementado por la Subsecretaria de Participación Ciudadana y Enlace Institucional de la Secretaría de Desarrollo Social en Sonora (Sedesson).

Y en dicha dinámica de grupos desarrollada por toda la entidad, uno de los temas fundamentales es relativo a la interacción casi continua que tienen los menores de edad con la internet, donde no hay fronteras.

En coordinación con personal de la Secretaría de Salud, durante la presentación en esta frontera, una de las principales dudas e inquietudes presentadas por los padres de familia a los expositores fue la creciente influencia de esa red ilimitada entre los jóvenes.

En uno de los eventos realizados en un salón local, Mariana Angulo, madre de familia vecina de la colonia Altar, manifestó que antes cuando el problema era la frontera con Arizona y la influencia del modo de vida estadunidense, “cuando menos era algo más físico, creías que con no dejar a tu hijo juntarse con amigos del otro lado, con eso”.

Hasta hace años cuando se veían canales de televisión de Estados Unidos, antes de la digitalización, incluso no había tanta preocupación, porque en el otro lado están más controlados los programas.

“Pero con eso del Internet, se acabó la idea de una barrera, un freno, que estaba en la línea”, como le dicen en la región al límite internacional.

Refirió que ahora en la computadora los niños y adolescentes tiene la puerta abierta, “ven a gente drogándose, golpeando a los animales, cosas sucias. Los padres necesitamos que nos enseñen a recuperarnos de esto y tener más la atención de los hijos”.

En uno de los cursos, la educadora en Ciencias del Matrimonio y la Familia por la Universidad Panamericana, Lucía Herrera de González, respondió que “no hay de otra, con valentía y mucho cariño pero los padres deben retomar la educación de sus hijos, acercárseles, que ellos sepan que les importan”.

Creadora de los programas Padres Educadores y Padres Trabajando, adoptados por la Sedesson, manifestó: “Los niños y adolescentes han sustituido a los padres por la computadora, porque los padres no están”, y está de acuerdo en que no es bueno que las nuevas generaciones enfrenten solos a la red cibernética sin límites.

Detalló que a la falta de cariño, comunicación y estímulo paternal, los jóvenes se refugian en el ciberespacio, donde enfrentan una serie de riegos por carecer de supervisión de los adultos y por el mundo sin barreras que ofrece.

“Hay dos tipos de padres que faltan en el hogar. Uno es el papá ausente porque se fue de la casa y otro es el papá fantasma, quien llega, se acomoda en un sillón y se pone a ver la televisión, no habla, no opina, en pocas palabras no existe”, indicó.

Este proceso de comunicación padre-hijo debe iniciarse en la más temprana edad y seguir toda la vida, afirmó, lo más importante es que nunca es tarde para empezar y que “debemos entender que en esas cosas somos humanos y podemos cometer errores”.

Por su parte, la consejera de la Asociación de Profesionales de la Psicología de esta frontera, Nidia Garibaldi Valdez, expuso que durante muchos años prevaleció la idea de que una herencia buena para los hijos era una educación académica, “a mis hijos les dejaré la escuela” y eso es muy válido.

Bajo esa premisa, se descuidó el aspecto emocional, muy importante en la formación de las personas, “la experiencia indica que a consulta psicológica llegan personas que tienen maestrías y doctorados, heredaron mansiones, autos o cuentas bancarias”.

Muchas de estas personas “a quienes se les dio todo fueron desarrollando personalidades débiles o con baja autoestima” y carecen del carácter para enfrentar situaciones difíciles, al contrario de otras que tuvieron el apoyo, el cariño y la formación paternal.

“También me he encontrado con personas que difícilmente realizaron estudios de nivel básico y son personas emprendedoras, entusiastas, que han sabido afrontar situaciones difíciles en la vida y salir adelante”, dijo.

Expuso que cuando se le pregunta a los adultos el recuerdo más bonito de su infancia, casi nunca hablan de viajes, regalos o cosas materiales, “cuando mi papá me sentaba en sus piernas”, “cuando jugábamos pelota” o “cuando mi mamá me leía un cuento”.

Destacó que esa interacción entre padres e hijos es muy importante, “me atrevo a decir que una autoestima adecuada y bien fortalecida es el mejor regalo y herencia que se puede dejar a los hijos”.

Expresó que cuando los niños y adolescentes tengan esa mano amiga de sus papás, estarán preparados para enfrentar cualquier reto, como es la red cibernética donde no hay fronteras físicas ni mentales.




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