La Iglesia quiere interlocutores jóvenes

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La peregrinación anual de la Arquidiócesis de México, con el lema "Renovar la misión permanente" junto a miles de feligreses hacia la Basí­lica de Guadalupe


MÉXICO (Notimex).— El cardenal Norberto Rivera Carrera manifestó que en el proceso de cambio para que la acción de la Iglesia Católica sea misionera, no se debe dudar en involucrar a los jóvenes.

Durante la homilía de la misa con la que culminó la peregrinación de la Arquidiócesis de México a la Basílica de Guadalupe, en la que también entregó las Orientaciones Pastorales 2014, expresó que se debe procurar que las nuevas generaciones sean interlocutores.

“Ese será un paso estratégico para acortar la distancia con el sector juvenil y motivar su participación. Si ellos no organizan y no toman responsabilidades de misión juvenil la iglesia no va a continuar hasta donde debe, hasta llegar a los más lejanos”, destacó.

En el atrio del templo mariano, el también arzobispo primado de México exhortó a realizar un ejercicio de evaluación en el que, sin temor a la autocrítica, se busque apoyar los programas de acción en tres criterios:

“Privilegiar la comunión arquidiocesana, perseverar en dar continuidad a los programas y tener audacia para dar el paso de la renovación pastoral donde hay necesidad del anuncio evangélico”.

Rivera Carrera externó que es momento de precisar los programas que permitan traducir en acciones de corto, mediano y largo plazos la nueva etapa misionera que los apremia.

Sobre las Orientaciones Pastorales 2014 mencionó que las líneas programáticas prioritarias que ahí propone a su diócesis serán el marco de referencia a corto y mediano plazos para contemplar con nuevos ojos al mundo, en particular a la ciudad de México, y para llevar el ejemplo de Jesucristo.

Subrayó que “la alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio”.

La peregrinación de la Arquidiócesis Primada de México se realiza cada año el segundo sábado de enero de la ex glorieta de Peralvillo a la Basílica de Guadalupe, en el norte de la ciudad de México.

En esta ocasión los misterios gloriosos del Rosario que se rezó en el recorrido se ofrecieron por los adultos mayores, los enfermos, los discapacitados, los pobres y los que han perdido todo a causa de la violencia.

También por los adultos, los jóvenes y aquellos que han perdido la esperanza o se encuentran atrapados en los vicios, los adolescentes que han perdido el rumbo de su vida a causa del consumismo o el libertinaje y por los niños.




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