El encarecimiento del aguacate, a causa de “Los Caballeros Templarios”

MORELIA, Mich.— Tancítaro tiene unas 22 mil hectáreas de huertas de aguacate, una fruta que se ha convertido en el equivalente de los “diamantes de sangre” de África, de acuerdo con el diario estadounidense “The Wall Street Journal”.

En la nota que reproduce el portal sinembargo.mx, se indica que el despojo de tierras productoras de agucate a horticultores chiapanecos a manos de “Los Caballeros Templarios” podría haber elevado los precios.

A pesar de un alza en la producción, el precio al mayoreo del aguacate en México creció 22% frente al año pasado, según datos del gobierno.

“El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, indicó que los precios escalaron por las fluctuaciones de la oferta y la demanda y no por la violencia que aflige al estado”, reseña el diario estadounidense.

A raíz de las extorsiones, cobros de cuotas, secuestros y matanzas de miembros del sector aguacatero, el gremio de productores se ha reducido y reservado para quienes tienen en la bolsa más de 1 millón de pesos para invertir y sentarse a esperar de cuatro a siete años a que el negocio rinda frutos, además de aguantar las embestidas de la mafia que se volvió voraz y ahora saca tajada hasta del modesto empacador.

Una hectárea de tierra en la Meseta Purépecha susceptible de ser cultivada para aguacate cuesta, en promedio, 100 mil pesos.

La inversión inicial que requiere al año es de otros 100 mil pesos, incluidos fertilizantes, abonos, plaguicidas, trabajadores y la siembra de pies del fruto.

Si todo sale bien una huerta puede producir de 4 a 6 toneladas de aguacates por hectárea al año durante los siguientes 80 años.

La incursión de lleno del crimen organizado en la cadena productiva del aguacate ha golpeado especialmente al pequeño productor que posee menos de 10 hectáreas o al que empieza en el negocio pero que, ante los cobros excesivos, ha optado por abandonar las tierras y las ha vendido o rentado.

“A los pequeños productores que quieren o quisieron iniciar en el negocio ahora ya no pueden. Apenas compra la planta en los viveros, se dan cuenta de quién es y cuantas plantas compra y desde ahí comienza el cobro de cuota”, dijo en octubre un productor indígena.

Cuauhtémoc Montero, un importante agricultor de aguacate y ex diputado federal, señaló que cree que la extorsión aumentó hasta 10% el precio del aguacate consumido en Estados Unidos en el último año.

Hasta el surgimiento de los grupos de autodefensas en la zona, los propietarios locales de huertas pagaban impuestos anuales de unos 150 dólares por hectárea, indicó.

Los empacadores de aguacate en Tancítaro incluyen a docenas de pequeños negocios que administran la fruta que no es con la calidad para exportación.

El municipio también tiene empacadores más grandes que envían toneladas de sus mejores aguacates a Estados Unidos, Europa y Asia.

Los agricultores de Tancítaro se alzaron en armas en noviembre, poco después del secuestro de María Irene Villanueva, la hija de un predicador local y agricultor de aguacate, señalan los residentes.

La joven fue violada y asesinada después de que su padre no pudo pagar el rescate de 600 mil dólares, según el alcalde y otras fuentes.

Enfurecidos por el crimen, los agricultores y los grupos autodefensa se lanzaron a la caza de templarios.

Dos de las plantas de empaque para exportación cerraron por casi seis semanas después de que los autodefensas tomaron el municipio, y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos sacó a sus dos inspectores de las plantas cercanas por seguridad.

La publicación destaca que a pesar del nombramiento de Alfredo Castillo Cervantes como Comisionado para devolver la seguridad a la entidad y del acuerdo firmado por el gobierno federal para reconocer a los grupos de autodefensas, los “templarios” siguen enraizados en muchas partes de Michoacán, incluyendo Uruapan, la mayor región de cultivo de aguacate del estado después de Tancítaro, y donde se encuentra la mayoría de las plantas de embalaje certificadas por Estados Unidos.

Y a pesar de la incursión de fuerzas federales, muchos agricultores y embaladores temen aún represalias de “Los Caballeros Templarios”.

 




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