“Astralis”, una proyección astral e invisible

Esta es una de las obras del artista Jean-Luc Favero, quien participará en la exposición "Astralis".- Imagen: Internet

Esta es una de las obras del artista Jean-Luc Favero, quien participará en la exposición.- Imagen: Internet

PARÍS (EFE).- Lo invisible y los medios para captarlo, los procesos visionarios y sus proyecciones astrales en el arte, inspiraron la exposición “Astralis”, que el Espacio Cultural Louis Vuitton presentó hoy en París.

Las obras de doce artistas originarios de siete países, en ocasiones creadas especialmente para la exhibición, componen el conjunto, comisariado por Pascal Pique, exdirector del Museo de arte contemporáneo de Les Abattoirs de Toulouse, que podrá verse en la capital francesa del 7 de febrero al 11 de mayo próximos.

El título de la muestra es ya una propuesta para “mirar el arte a través del prisma de lo invisible y el viaje astral, como instancia de visión”, como una dimensión, un especie de enigma, subrayó Pique en una entrevista con Efe.

Aborda, en particular, “la exploración de los sistemas y registros visionarios que utilizan los artistas hoy”, añadió el comisario, que en 2009 coordinó la exposición “DreamTime – Temps du Rêve. Grottes, Art Contemporain & Transhistoire”, en Mas-d’Azil (Pirineos franceses), en el origen de esta nueva experiencia artística.

La cuestión de lo invisible está “inminentemente relacionada con el arte desde siempre”, pero en la modernidad y en la era contemporánea “fue olvidada, a menudo ocultada e incluso a veces combatida”, agregó.

No obstante, “desde hace años, hay un aumento de interés en el arte -y en otras esferas, pero en particular en el arte-, ya que cierto número de artistas no dudan en contar cómo conciben sus obras y cómo trabajan las visiones que les advienen”, consideró.

Ahora “es una suerte magnífica” hacer esta exposición en un espacio “convertido en unos años en una referencia muy interesante”, ya que “no es evidente abordar estos temas e incluso es bastante complicado (en estos tiempos)”, resaltó Pique, quien celebró por ello la extraordinaria apertura de espíritu de la directora de este espacio cultural, Marie-Ange Moulonguet.

“Astralis”, aclaró, no intenta definir lo que es astral, sino que aspira a “reabrir la cuestión” y proponer “una especie de verdadero pequeño viaje”.

“Es menos una exposición que una especie de vehículo” para “el lanzamiento de una nueva estructura”, el Museo de lo Invisible, que considera el arte contemporáneo desde ese ángulo.

Un museo “que está en todas partes y en ningún lado” y que inició sus actividades en 2013 con algunas actividades, como la creación de la Academia del Árbol, en el Palacio de Tokio de París. Esta exhibición inaugura su “departamento de la visión”, añadió.

Los artistas que participan en la experiencia “son muy diferentes unos de otros”, y sus obras van de la abstracción total y el minimalismo a la figuración extrema y el expresionismo, comentó.

Seis de ellos son franceses- Myriam Mechita (1974), Jean-Luc Favero (1969), Vidya Gastaldon (1974), Basserode (1958), Damien Deroubaix (1972) y el colectivo Art Orienté Objet, creado en 1991 por Marion Laval-Jeantet y Benoit Mangin.
Exponen, igualmente, sus visiones Chloe Piene (EE.UU., 1972), David Altmejd (Canadá, 1974), Børre Saethre (Noruega, 1967), Charley Case (Bélgica, 1969), Siobhàn Hapaska (Reino Unido, 1963) y Rina Banerjee (India, 1963).

La exhibición de sus creaciones, unidas “por una especie de línea de luz”, continúa la aventura iniciada en 2009, ya que, dijo Pique, al trasponer a la actualidad la experiencia de la gruta “me di cuenta de que esa particularidad seguía siempre muy activa en los artistas contemporáneos, en muchos niveles diferentes”.

“No sabía que la gruta me iba a llevar al mundo de lo invisible”, pero, efectivamente, es una vía de acceso “a esos mundos que llamamos los ultramundos, el mundo de lo invisible, el mas allá, el mundo de los espíritus”, apuntó el comisario.

Incluso parece que también lo fue para los primeros artistas, los rupestres, para quienes “no había ruptura entre el mundo visible e invisible”, sino pasajes permanentes, y la gruta es uno de ellos, recalcó.




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