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Temor, palpitaciones y pesadillas, síntomas de ansiedad

Para controlar la ansiedad es necesario el conocimiento de las causas que la motivan, e incidir sobre ellas para tratar de modificarlas bajo supervisión médica

Cuando una persona sufre un ataque de ansiedad, se sentirá aprensiva y nerviosa, le invadirá el temor, será incapaz de concentrarse, de pensar claramente y de descansar, señalaron los especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Yucatán.

 

Sentir temor, síntoma de ansiedad

Algunas veces puede sufrir pesadillas y síntomas ocasionales de terror, como palpitaciones, sudor en la palma de las manos, temblores, pérdida de la voz, dificultad al tragar e incluso diarrea; de igual manera, pueden llegar a producirse dificultades respiratorias, dolores torácicos e incluso episodios de asma, debido a que los pulmones se encuentran bajo una presión constante.

 

Explicaron que en una situación de peligro, el organismo experimenta un proceso que incluye diversos cambios físicos, por ejemplo, la frecuencia cardíaca aumenta y el corazón bombea sangre hacia todos los músculos, mientras que la presión arterial se eleva. El nivel de azúcar en la sangre aumenta y los pulmones aportan el oxígeno necesario para que los músculos transformen ese azúcar en energía, lo que se manifiesta con una respiración acelerada e incluso jadeante.

 

Se seca la boca, se dilatan las pupilas y la piel comienza a transpirar para enfriar el cuerpo, que experimenta un exceso de calor. Mientras, las glándulas suprarrenales liberan adrenalina, que mantiene las reacciones ante el estrés. Cuando el peligro desaparece, el individuo se relaja y su organismo libera la tensión mantenida. Por el contrario, una persona con ansiedad padece los mismos cambios físicos y químicos, pero mantiene la tensión de forma constante.

 

Al cabo de un tiempo de sufrir ansiedad, algunas personas se vuelven hipocondríacas, convencidas de que sufren trastornos cardíacos o digestivos.

La contracción prolongada de los músculos puede causar calambres, dolor de espalda, hombros y cuello, y dolores de cabeza. Se dan trastornos digestivos, los cuales pueden incluir irritación de colon, náuseas, dolor de estómago y úlceras gástricas. Si la ansiedad se prolonga, se pueden desarrollar síntomas secundarios, como erupciones cutáneas o trastornos de peso, tanto por aumento como por pérdida.

 

Los especialistas del IMSS señalaron que existen varios tipos de trastornos que tienen que ver con la ansiedad; como el trastorno de pánico (o ataque de angustia) en el que el paciente experimenta crisis recurrentes de angustia que surgen espontáneamente y sin una causa directa.

 

El trastorno fóbico es el que tiene como rasgo esencial la presencia de un temor irracional y persistente ante un objeto específico, actividad o situación con la consecuente evitación del objeto temido. Por ejemplo, el miedo a volar, a las cucarachas o a las alturas.

 

El Trastorno obsesivo-compulsivo se trata de pensamientos o acciones no voluntarios en los que el paciente no puede dejar de pensar o hacer para no generar ansiedad y reconoce el carácter absurdo de los mismos. Por ejemplo, lavarse las manos cada poco rato. Afecta a cerca del tres por ciento de los adultos y sucede con igual frecuencia en mujeres y hombres.

 

Por último, mencionaron el trastorno por estrés post-traumático se da en aquellos casos en los que se presentan secuelas psicológicas desagradables tras el impacto de un trauma emocional, una guerra, una violación, etc. Se caracteriza por los recuerdos persistentes del suceso traumático, un estado emocional con exaltada vigilancia y la reducción general de interés por los sucesos cotidianos.

 

Para controlar la ansiedad es necesario el conocimiento de las causas que la motivan, e incidir sobre ellas para tratar de modificarlas bajo supervisión médica. Conviene practicar regularmente ejercicios de relajación, leer o escuchar música. Hay que tener en cuenta que el tabaco y el café aumentan el estrés. Su médico debe determinar si la ansiedad obedece a alguna dolencia física, como el hipertiroidismo. En casos concretos, se puede recomendar un tratamiento de psicoterapia.- COMUNICADO

 


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