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Exposición constante al sol llega a ser muy nociva

En lugares como Yucatán, en el que las temperaturas altas y la exposición al sol son una constante en la vida diaria, es de vital importancia un cuidado adecuado de la piel para evitar complicaciones de envejecimiento prematuro y aparición de arrugas, manchas, quemaduras; enfermedades como dermatitis, lupus, urticaria o llegar a casos extremos como cáncer de la misma.

María Teresa Guillot, dermatóloga del Hospital General Regional (HGR) número 12 del Instituto Mexicano del Seguro Social IMSS Yucatán informó que la piel tiene varias capas en las que se encuentran elementos como queratina, melanina, colágeno, elastina y vitamina D, todos capaces de absorber la energía de los Rayos Ultravioletas (UV). Antes se pensaba que estas radiaciones eran benéficas, pero hoy se sabe que pueden causar enfermedades.

El sol puede convertirse en el peor enemigo de la piel; este daño no sólo se da cuando uno va a la playa o se asolea en al nadar en las piscinas, sino de forma diaria al exponerse constantemente al sol sin protección, además de que las consecuencias van mucho más profundamente.

Por debajo de la piel el sol daña los melanocitos, es decir, las células que producen pigmento y las marcas oscuras; daña las estructuras del colágeno y rompe las fibras que le dan elasticidad a la piel y que le permiten volver a su tamaño normal después de ser estirada.

La exposición al sol también detiene la producción de colágeno y produce unas enzimas llamadas metaloproteinasas. Estas enzimas atacan las fibras de colágeno, que luego se reconstruyen como una “cicatriz solar”. A medida que el colágeno cambia, se reconstruye, y se modifica varias veces, lo que da como resultado las arrugas. Y lo más grave es que este daño que se da con el envejecimiento de la piel, eventualmente puede cambiar el ARN y ADN de las células causando el cáncer de piel.

También es cierto que la exposición moderada a la luz solar puede traer algunos beneficios; sin embargo, se sabe que el efecto combinado de los rayos UV, A y B afecta la piel, altera el tejido colágeno e induce reacciones de sensibilidad y deshidratación que resecan la piel y le restan elasticidad, provocando lesiones que caracterizan el fotoenvejecimiento.

Los rayos UV se dividen en: RUV A, éstos llegan a niveles profundos de la dermis y producen una radiación que broncea la piel; RUV B, pueden alterar el ADN y producir cáncer; y por último, los RUV C, que resultan muy peligrosos para el hombre y la mayoría no llega a la superficie de la Tierra, ya que los absorbe el ozono de la atmósfera.

Es necesario que toda la población adopte la costumbre de protegerse del sol, evitar la exposición innecesaria, use sombreros, gorras y sombrillas; además de emplear sustancias diariamente que puedan prevenir los efectos dañinos en la piel, como son los protectores solares.

La dermatóloga del Seguro Social subrayó que es muy importante que el uso de protectores solares se vuelva parte de nuestra rutina de cuidado diario. Se considera que un factor de protección solar (FPS) 15 es el mínimo indispensable para el uso de todos los días.

Por último, se recomienda enseñar a los niños a protegerse del sol desde pequeños; si desea broncearse, puede lograrlo con una exposición corta y paulatina, utilizando siempre protector solar; elegir un bloqueador de acuerdo a su tipo de piel y aplicarlo en todas las áreas expuestas, sin olvidar orejas, cuello y pies. Además, utilizar lentes para el sol que indiquen que contienen protección UV y evitar la exposición solar entre las 10 y las 16 horas.- (Comunicado No. 2807/14)

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