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Alertan de lesiones cerebrales

Cualquier golpe en la cabeza causaría deterioro interno

Michael Schumacher, en foto de 2006, se prepara para participar en una competencia de esquí en Italia

LONDRES.- Michael Schumacher, ex piloto de Fórmula 1 actualmente en coma inducido tras sufrir un accidente de esquí, continúa en una situación crítica, aunque controlada, indica la BBC.

Si bien en el más reciente parte médico se habla de una “leve mejoría”, expertos advierten que incluso una lesión aparentemente menor en la cabeza puede tener grandes consecuencias.

El cerebro es un magma blanco; un órgano delicado y vulnerable. Pese a que está protegido por el cráneo, los movimientos rápidos de la cabeza hacia adelante y atrás, o los zigzagueantes, pueden hacer que el cerebro se estrelle contra su caja ósea.

Incluso las lesiones suaves de este tipo pueden producir alguna consecuencia. Al principio puede que no haya daños visibles, al menos no en el exterior.

Las personas que sufren accidentes graves parecen lúcidas e ilesas en la primera revisión. Esto se debe a que pueden pasar hasta 48 horas antes de que aparezcan los síntomas. Cualquiera que haya tenido un golpe en la cabeza debe buscar atención médica de inmediato, sin importar lo insignificante que parezca el accidente.

La fuerza del impacto puede causar un giro en el cerebro y dañar nervios y tejidos. Los afilados cantos del interior del cráneo pueden romper las venas y arterias que corren a través del cerebro, lo cual ocasionaría una hemorragia. Además, tal y como ocurre en cualquier parte del cuerpo donde se ha producido una lesión, en el cerebro también se producen inflamación y contusiones.

Y debido a que en el cerebro no hay espacio para que esa inflamación drene, la presión aumenta y lo aprisiona. Aquí ya estamos hablando de una emergencia médica.

Luke Griggs, de la Fundación Headway, explica que no existen reglas claras cuando se trata de lesiones en el cerebro. “Una lesión aparentemente inocua puede ser fatal, como le ocurrió a (la actriz británica) Natasha Richardson”, dice. La esposa del actor Liam Neeson e hija de Vanessa Redgrave murió a consecuencia de un traumatismo craneal tras un accidente de esquí. Al principio no mostró señales de lesión, pero una hora más tarde debió ser llevada al hospital porque se sentía mal.

“Una de las dificultades que tenemos con las lesiones graves es que los síntomas pueden aparecer tarde. La contusión y la inflamación no suceden inmediatamente, y puede llevar tiempo antes de que ocurra el daño”, manifiesta Griggs.

“Por esa razón es importante acudir al médico, incluso cuando no hay síntomas”.

Varios doctores indican que las personas que han tenido una lesión cerebral deben permanecer bajo vigilancia durante al menos dos días para ver si hay signos de empeoramiento. Cualquier mareo o pérdida de la conciencia, problemas de equilibrio, vómitos o dolor de cabeza agudo son advertencias que no deben ser ignoradas.

Reacción rápida

El doctor Mike Langran, médico de familia y experto en lesiones de esquí, afirma que la mayoría de los centros de esquí tienen a la mano a médicos para que actúen con rapidez en este tipo de situaciones. “Los accidentes de este tipo son, afortunadamente, poco frecuentes entre los esquiadores, que, por supuesto, reciben atención mediática. No obstante, como con cualquier actividad recreacional, es imposible eliminar completamente todos los elementos de riesgo cuando participas en deportes de nieve”, advierte el especialista.

El doctor Langran agrega que llevar casco puede ayudar a los esquiadores a evitar o disminuir las lesiones.

Schumacher aún se encuentra en una condición crítica y es imposible predecir cómo evolucionará cuando eventualmente despierte, agregan los especialistas.

Según explica el jefe de anestesiólogos que está tratando al ex piloto alemán, las próximas horas serán cruciales en su recuperación.

En resumen

Síntomas preocupantes

Desorientación o somnolencia.

Vómitos.

Problemas de equilibrio.

Debilidad en los brazos o las piernas.

Un líquido claro o sangre en los oídos.

Problemas para entender o hablar.

Visión borrosa o doble.

Dolor de cabeza intenso.

Ataques o desmayos.

Pérdida del conocimiento.




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