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Alcoholismo, una enfermedad que no sólo afecta al alcohólico

 

Enfermedad consistente en una incapacidad de controlar la cantidad de alcohol ingerida, aún a costa de la evidente pérdida de la salud mental y física en las “crudas” y a largo plazo. Y una necesidad de aumentar progresivamente la cantidad y frecuencia de droga, para obtener los efectos benéficos que antes obtenía con pocas cantidades-informa el Médico –Psiquiatra Manuel Trava.

El alcohol gratifica, alivia, tranquiliza y produce gran placer en poca cantidad. Es una droga como otras, de consumo recreacional, presente en todas las festividades familiares y sociales, mal regulada a pesar de que produce evidentes daños a la salud personal, familiar y sociales porque representa un gran negocio para gente de mucho poder.  En la mitología greco-romana su Dios es Baco (Dionisios, hijo de Júpiter y Semele) a quien Sileno le enseñó a plantar la viña y las musas le inspiraron el canto y la danza. Se utiliza el alcohol en todas las festividades y hasta en los congresos donde se discuten los efectos negativos que produce. 

La intoxicación aguda con alcohol se ilustra bien –nos dice- con el mito de la asociación del diablo con Noé, cuando plantó los primeros viñedos para comer uva fresca, seca y en forma de vino para calentar la sangre del cuerpo y el espíritu y para celebrarlo, sacrificaron un cordero, un león, un mono y un cerdo para que la sangre de cada uno fecundara las raíces de las vides. En los 2 primeros tragos, el alcohol gratifica y el hombre se comporta como un cordero inofensivo y sociable, el alcohol libera el espíritu, aleja las preocupaciones y pone a flote sentimientos de amor y de amistad que pueden expresarse con mayor facilidad, es vehículo de cordialidad social; pero con el exceso se siente como el león orgulloso y seguro de sus fuerzas, agresivo y pendenciero, presume y busca predominar; al beber más, habla incoherente y con impropiedad e imprudencia de más, sin control de sus sentimientos y se comporta desordenadamente, impulsivamente, se comporta  idiota, como un mono inquieto. Pero si bebe más, demente caerá al suelo entre su alimento, su orina, sus heces y su porquería como un cerdo.

El alcohol no solamente es un excelente controlador de ansiedad a pocas dosis sino que  es un depresor del sistema nervioso a grandes dosis no solo en forma aguda sino crónica y puede producir la muerte por congestión, coma profundo y paro cardiorespiratorio. Quienes habitualmente beben alcohol en exceso, necesitan cada vez mayor cantidad para sentir los buenos efectos que antes tenían con 1 o dos tragos y el cuerpo tolera cantidades cada vez mayores sin consecuencias aparentes aunque en realidad sí daña todo el organismo y desarrollan dependencia física y emocional al alcohol, llamada alcoholismo.

El alcohol, droga legal, en cualquiera de sus presentaciones (cerveza, licor, vinos y otros fermentados y destilados.) cuando es bebida en exceso, enferma e inflama todo el organismo incluyendo el sistema nervioso, altera  y mata como otras drogas ilegales pero tiene características propias de las que hablaremos. Afecta al cerebro y todas las funciones que nos distinguen como humanos, cada borrachera es una psicosis aguda en la que se altera el alma, la conducta, los sentimientos, los pensamientos, el buen juicio y la memoria que a veces se borra en amnesias transitorias, vuelve a la persona más egoísta y menos espiritual, menos educado e higiénico, produciendo lentamente demencia. Por lo tanto no es recomendable su consumo por personas con algún padecimiento físico o mental pues dificulta su curación o el control de cualquier enfermedad crónica. Los humanos, cuando excedemos la cantidad de alcohol que puede metabolizar nuestro cuerpo a través de las  enzimas deshidrogenasas del hígado, enfermamos gradual y progresivamente en forma lenta pero crónica y mortal. Vamos a destacar los daños físicos que el alcohol produce en forma general y luego refiriéndonos a cada aparato o sistema para mejor comprensión.

METABOLISMO: El alcohol como otras drogas legales e ilegales, altera el metabolismo de las vitaminas, de las proteínas y de cada una de las células del cuerpo a las que inflama y daña, disminuyendo su capacidad de funcionar en cada órgano y sistema y bajado las defensas en general, volviendo a todo el organismo más propenso a enfermedades. APARATO DIGESTIVO: Por las mañanas el alcohólico siente náuseas y regurgita contenido bilioso que quema el esófago, otras veces tiene arcadas secas. El paciente lo atribuye a la combinación con tabaco en exceso, y a la tos consecuencia de la irritación de la garganta, cuyo consumo al igual que el de otras drogas ilegales se estimula con la ingesta de alcohol, pero no es raro que sea gastritis erosiva por alcohol, o esofagitis. El ardor se calma y los síntomas nerviosos producidos  por la baja brusca de alcohol en la sangre durante la sedación y el sopor que produce el exceso previo, llamado cruda, se calman al igual que las molestias del estómago con un poco de alcohol. Es frecuente la ulceración o várices de la mucosa del estómago y esófago y en fases avanzadas sangrados. La pancreatitis es común al igual que las enteritis irritativas por el alcohol o erosivas. A veces requieren cirugía urgente sea del estómago, o del páncreas. Las arterias y venas del hígado, cuando hay hepatitis alcohólica, aumentan exageradamente su presión y pueden contribuir a vómitos o diarrea de sangre fresca o ya coagulada en caso de cirrosis. Por éstas causas no es rara la falta de vitaminas sobretodo del complejo B que producen pelagra y demencia por mala nutrición. La hepatitis o la cirrosis llevan a hinchazón generalizada que es más evidente primero en los tobillos pero se extiende a las extremidades y dentro del abdomen donde se acumula líquido y la palidez se torna amarillenta. APARATO RESPIRATORIO. El alcoholismo disminuye las defensas y al ser eliminado parte del alcohol por los pulmones y en combinación con el tabaco, predisponen a infecciones frecuentes, neumonías, traqueo bronquitis, enfisema o tuberculosis o cáncer pulmonar en forma aguda o crónica. Las vivencias de soledad y desesperanza, falta de disciplina e higiene así como su mal estado de nutrición contribuyen al cuadro. APARATO CARDIOVASCULAR. Es conocido el corazón de Münich en los bebedores de cerveza, una dilatación de las cavidades y miocarditis. PIEL Y MUCOSAS. Alteradas por el alcoholismo no solo sufren las mucosas del aparato digestivo e intestinal sino de todas las mucosas del cuerpo y la piel, reseca, con vascularización aumentada en ojos  a veces lo blanco se pone amarillentos por el problema hepático y nariz congestionada, que contribuye a el rostro típico del alcohólico y el cuello de color rojo plomizo. EL SISTEMA NERVIOSO PERIFÉRICO Y CENTRAL: Los nervios periféricos se inflaman y duelen, producen calambres, picazón, ardor y como gotas heladas y como pierden su envoltura de mielina,(como cables pelados) no son raras las contracciones de 1 musculo o grupo muscular aislados pero constantes. Disminuye la sensibilidad superficial, en los brazos pero sobretodo en piernas, no es rara la pérdida de masa muscular y al apretar los músculos se compriman los nervios y produzca dolor y grandes molestias. Se puede llegar a no poder caminar o caminar elevando demasiado cada pierna y como de puntitas. Hablamos ya de la demencia temporal o permanente producida por el alcoholismo, hay deterioro intelectual, moral y social cada vez más marcados conforme el alcoholismo progresa. Se puede dañar el nervio óptico produciéndose neuritis retrobulbar y disminuyendo la visión, ambliopía, hemeralopía o ceguera de noche y dificultad para distinguir colores rojo y verde, lo cual provoca accidentes de tránsito.

El consumo de alcohol aún en cantidades moderadas, no debe mezclarse con la conducción de vehículos o herramientas- asegura el Dr. Manuel Trava, médico Psiquiatra- pues el individuo siente una falsa y exagerada confianza en su destreza, cuando en realidad está disminuida, al igual que la autocrítica quedando abolidas las barreras sociales, la precaución, y en ese estado se realizan actos impulsivos, improcedentes y de alto riesgo como acelerar a velocidades no permitidas. Hay lentitud en la capacidad de reacción al peligro. Con la visión disminuida, con mala adaptación a la obscuridad, la capacidad de cálculo espacial afectada y un estrechamiento del campo visual, sin poder ver con claridad los espacios laterales, la propensión a accidentes aumenta.  Los accidentes de tránsito tanto en ciudad como en carretera, son más frecuentes en zonas de fiesta, fines de semana y se producen también por peatones ebrios que no son prudentes, son impulsivos y no reaccionan ante el peligro. No es adicto el que quiere sino el que puede por expresión genética, por herencia y medio ambiente educativo, más la oportunidad de obtener y consumir la droga, quien desarrolla la necesidad física y psicológica de sentir el placer que le produce  y luego la enfermedad de consumir cada vez más droga, a pesar de las consecuencias, porque ya no basta con la vida común para sentir ese placer que proporciona esa droga.

Es bien sabido que la propaganda del alcohol dirigida a la niñez y jóvenes da resultado y se muestra estadísticamente en un aumento de los niños en el inicio del consumo, los jóvenes y las mujeres. Éstas últimas, al igual que los más pequeños que tienen inacabada la madurez de su sistema nervioso, son más propensas a desarrollar adicción por sus hormonas.  La enfermedad del alcoholismo no respeta, edad, sexo, raza o profesión-dice el Psiquiatra  Manuel Trava.

El alcoholismo enferma además a quienes conviven con el alcohólico y marca a los hijos para toda la vida, influyendo en su autoestima y hasta en su elección de pareja, se distorsionan sus personalidades y se alteran emocional y conductualmente. La decadencia moral y social del alcohólico, la alteración de las relaciones familiares se extienden al rendimiento laboral que con el tiempo disminuye, siendo común en la historia laboral los despidos y quiebras económicas. Como con otras drogas hay un progresivo descenso en la escala social.

Los mitos del alcohol son que puede ser inspirador para las artes, (pero es diferente ser ocurrente a ser lógico, a grandes cantidades, las drogas embotan la creatividad), benéfico para las coronarias, o para enfermos de la presión, que produce energía, que ayuda al trabajo, que abre el apetito o alimenta, hay quien piensa que si el alcohol ingerido no produce embriaguez no llega a enfermar de alcoholismo.

El alcohol y el tabaco son puerta de entrada para todas las otras drogas sedantes, estimulantes o que producen psicosis y delirio. La combinación del alcohol con otras drogas es ahora la regla más que la excepción. Mientras insistan en separar  estadísticamente, criterios, leyes y regulaciones para drogas legales e ilegales no se podrá dimensionar el problema de ésta pandemia en su magnitud total.

 Inexplicablemente, como el elefante en la sala de quien nadie habla, como grupo social, tendemos a no ver los múltiples problemas derivados del uso, abuso y adicción al alcohol.

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