Incendio en hogar para ancianos en Quebec

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Un bombero inspecciona fugas de gas mientras personal de rescate busca entre escombros congelados para tratar de hallar más víctimas de un incendio que destruyó un asilo de ancianos
Personal de rescate en tareas de búsqueda entre escombros congelados, por el agua empleada para apagar el incendio
Un investigador envuelto en vapor hace una señal a sus compañeros
Rescatistas emplean vapor para tratar de derretir el hielo y conservar algún cadáver que pueda estar entre los escombros
Un trabajador de emergencias pasa junto a una señal que dice "Baje la velocidad, cuidado con nuestros residentes", en L'Isle-Verte, Quebec
Investigadores de la policía canadiense retiran evidencias para tratar de determinar el origen del incendio
Personal de rescate en tareas de búsqueda entre escombros congelados, por el agua empleada para apagar el incendio
Socorristas llevan una camilla, a su llegada al asilo de ancianos incendiado
Personal de rescate en tareas de búsqueda entre escombros congelados, por el agua empleada para apagar el incendio
Bomberos buscan entre escombros congelados
Un investigador de la policía hace una señal a sus compañeros, de pie entre escombros congelados
Personal de rescate emplea maquinaria pesada para las tareas de búsqueda


Entre ruinas buscan a 30 desaparecidos

Los investigadores revisaban ayer los escombros de un hogar para ancianos en Quebec para identificar más víctimas de un incendio que dejó cinco muertos y 30 desaparecidos en lo que ahora parece un macabro palacio de hielo en ruinas.

El primer ministro canadiense Stephen Harper dijo que hay pocas dudas de que la cifra de muertos aumentará por la tragedia en L’Isle-Verte, en el este de Quebec, donde las temperaturas heladas han obstaculizado las tareas de rescate.
El teniente Guy Lapointe, de la policía provincial de Quebec, dijo que tres equipos de policías, bomberos y forenses inspeccionan los escombros por turnos y usan vapor para derretir la nieve. Todavía se desconoce la causa del incendio del jueves por la madrugada.
Los testigos dieron testimonios escalofriantes sobre las muertes. La mayoría de los residentes probablemente nunca tuvo oportunidad de escapar, ya que muchos de ellos tenían más de 85 años, con poca o ninguna movilidad.
Pascal Fillion dijo haber visto a algunos usar una escalera en un intento por rescatar a un hombre acorralado en un balcón del tercer piso. El hombre pedía auxilio hasta que se precipitó al vacío envuelto en llamas.

 




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