Oficia misa con chaleco antibalas

Un presbítero dice que sabe en dónde viven "templarios"

MICHOACÁN.- Desde hace 10 años inició la descomposición en el estado de Michoacán. A partir de la expulsión de grupos antagónicos como “Los Zetas”, de la extinta organización criminal de “Los Valencia”, así como el cobijo de autoridades municipales y estatales durante la administración de Lázaro Cárdenas, así es como el cártel de “Los Caballeros Templarios” comenzó a tejer su dominio en la zona de Tierra Caliente.

Para el sacerdote de Apatzingán, Gregorio López, la violencia que se registra en la zona es muy “grave e indignante” al vivir cientos de familias en una constante sicosis y temor, por el modo de operar de los criminales, de acuerdo con “El Universal”.

La realidad de este municipio y toda la zona de Tierra Caliente no es ajena para él, al verse obligado a vestir un chaleco antibalas durante la homilía y a aceptar ser cuidado por guardaespaldas desde el pasado mes de octubre, ante las amenazas que el crimen organizado ha hecho en su contra al decidir enfrentar a los delincuentes.

“Aquí sé cómo masca la iguana, cómo corre el agua, sabemos cómo está todo. Tenemos la fuente de la gente. Sabemos cuántos muertos y secuestros hay. Cuántos ranchos han robado, qué ministerios públicos, notarios y policías están con ellos. Sabemos la corrupción que hay en la presidencia municipal”, menciona el padre.

A sus 46 años, comenta que los testimonios de las personas que se han acercado a él lo han llevado a identificar y conocer la forma en que operan estos grupos, así como a saber en dónde viven, en dónde se esconden y a identificar qué personas públicas se encuentran relacionadas con ellos. “Una vez que ‘La Familia’, ahora ‘Los Caballeros Templarios’, se posicionó en el mercado de las drogas de Michoacán, comenzó una estrategia con varios ejes.




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