OFCM recrea escena de la Pasión de Cristo en emotivo concierto

MÉXICO (Notimex).- Sufrimiento, compasión y esperanza fueron emociones transmitidas anoche por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM), en el concierto que ofreció en la Sala Silvestre Revuelas del Centro Cultural Ollin Yoliztli y con el que concluye la primera parte de su Temporada de Conciertos 2014.

Bajo la batuta de su director, José Areán, la agrupación musical interpretó “El Stabat Mater, Op. 58″, de Antonin Dvorák (1841- 1904), obra que recrea una de las escenas de la Pasión de Cristo.

En compañía de Coro Filarmónico Universitario, dirigido por John Daly Goodwin, la OFCM deleitó al público con un emotivo recital, engalanado con la participación de la soprano Maribel Salazar, la mezzosoprano Lydia Rendón, el tenor Dante Alcalá y el bajo Carsten Wittmoser.

De acuerdo con información difundida por la Secretaría de Cultura capitalina, para esta obra el compositor checo se inspiró en el texto medieval escrito en latín durante el siglo XIII, que retrata el sufrimiento de la Virgen María al ver morir a su hijo Jesús en la cruz.

Previo a este concierto el director artístico de la agrupación, José Areán, dictó una conferencia introductoria de “El Stabat Marter”, obra que inicia con la recreación del dolor de la Virgen y termina con la esperanza de la resurrección, y la cual creó el autor  identificado por la propia pérdida de una hija a los pocos días de nacida.

“Para mí, El Stabat Mater” es la contemplación compasiva de nuestra parte del dolor de otros, del dolor, en este caso, de una madre que pierde a su hijo”, señaló José Areán.

Asimismo, explicó que esta obra ha sido musicalizada por importantes compositores, como Antonio Vivaldi (1678-1741), Giovanni Battista Pergolesi (1710- 1736), Joseph Haydn (1732-1809) o Gioachino Rossini (1792- 1868), quienes le imprimieron su estilo.

Sin embargo, comentó, para expresar el dolor y la muerte, Dvorák utilizó dos recursos musicales conocidos desde tiempos del Renacimiento; una escala cromática descendente y el contraste entre el coro y el cuarteto vocal, este último integrado por soprano, tenor, mezzosoprano y tono bajo o barítono.

Así, el resultado es una composición sumamente emotiva, que por un lado transmite la compasión ante el sufrimiento y, por otro, el consuelo y la esperanza.

“Es un viaje de reflexión acerca no sólo de la fe cristiana con la crucifixión de Cristo, sino de la esperanza de la vida, porque el poder sobreponerse al dolor es ya en sí una resurrección”, afirmó Areán.

Tras esta presentación, la OFCM tomará un breve receso, el cual concluirá el 3 de mayo con una presentación en el Bosque de Chapultepec, la cual marcará el inicio del segmento Mayo-Junio, de su Temporada de Conciertos 2014.

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