Nuevo obispo en Papantla

José Zapata Ortiz ocupa el lugar que dejó monseñor Jorge Patrón Wong

Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong (al centro), secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación en el Vaticano, flanqueado por José Trinidad Zapata Ortiz, nuevo obispo de Papantla, Veracruz (izquierda), y Francisco González González, obispo de Campeche, en foto reciente

CIUDAD DEL VATICANO (EFE).- El papa Francisco nombró obispo de la Diócesis de Papantla, Veracruz, a José Trinidad Zapata Ortiz, hasta ahora obispo de San Andrés Tuxtla, informó ayer la oficina de prensa del Vaticano.

El nombramiento cubre el obispado que dejó el yucateco monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, quien el 21 de septiembre pasado fue nombrado secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación en el Vaticano.

El padre Zapata Ortiz se convierte en el octavo jerarca de la jurisdicción católica con sede en Teziutlán.

José Trinidad Zapata Ortiz, de 54 años, nació en San Vicente de Plenitud, en Fresnillo, Zacatecas.

Comenzó los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Cristo Rey de la Arquidiócesis de Texcoco y en 1996 se licenció en Teología bíblica por la Universidad Pontificia de México.

Fue ordenado sacerdote por la Diócesis de San Andrés Tuxtla el 9 de mayo de 1990, tras lo cual ejerció como vicario parroquial de San Juan Bautista, en Catemaco, y de la parroquia de la Catedral de San Andrés Tuxtla.

Entre 1990 y 1998 fue prefecto de disciplina y profesor en el Seminario Cristo Rey de Texcoco, hasta que en 1998 se convirtió en rector de este mismo seminario. El 12 de junio de 2004 fue nombrado obispo de San Andrés Tuxtla. Su consagración episcopal fue el 31 de julio de 2004.

El dinero, “ídolo”

Por otra parte, en la Santa Sede, el papa Francisco afirmó ayer que “el desempleo es la consecuencia de un sistema económico que ya no está capacitado para crear trabajo, porque ha puesto en el centro a un ídolo que se llama dinero”.

En un discurso dirigido a los trabajadores de las acerías de la localidad de Terni, en la región central italiana de Umbria, el Pontífice añadió que “el trabajo es un bien de todos y tiene que estar disponible para todos”, y defendió “la dignidad de llevar el pan a casa”.

Instó a los sectores políticos, económicos y sociales a que favorezcan una economía basada en la “justicia y la solidaridad” que garantice a todos “la posibilidad de desarrollar un trabajo digno”.

El Papa destacó que cuando habla con desempleados le confiesan sobre todo su dolor por “no poder llevar el pan a casa” y es que, “si falta el trabajo, la dignidad del hombre resulta herida”.

Denunció que los desempleados corren el peligro “de quedarse en los márgenes de la sociedad o ser víctimas de exclusión social”.

Lamentó que los jóvenes pueden “caer en el desánimo crónico, o peor, en la apatía” e instó a todos a “no perder la esperanza” ni dejarse llevar “por el pesimismo”.

El Papa aconsejó para esta grave crisis “creatividad” y “solidaridad”.Llamó a “la creatividad de empresarios y artesanos que miran al futuro con confianza y esperanza y la solidaridad de todos los componentes de la sociedad que renuncian a algo , adoptando un estilo de vida más sobrio, para ayudar a quienes lo necesiten”.




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