Liberación de flujo en río Colorado rejuvenecerá flora y fauna

 

SAN LUIS RÍO COLORADO, Son. (Notimex).- El río Colorado permaneció seco por muchos años porque quienes se benefician de sus volúmenes olvidaron que desde hace milenios los primeros usuarios de agua dulce son la naturaleza y el mar, afirmaron expertos.

Esta historia puede revertirse por la decisión de México y Estados Unidos de liberar un flujo pulso de agua con fines ambientales en ese cauce, el cual ambos países estiman que ayudará a rejuvenecer la flora y la fauna de la zona.

Por primera vez se estudia la posibilidad de dispensar anualmente volúmenes hídricos que lleguen hasta el desemboque de este torrente natural, en lo que es la reserva de la biosfera Alto Golfo de California.

El consejero del sector agrícola en el Consejo de Cuenca del Río Colorado, Juan Salgado Becerra, manifestó que “esa es la verdad, el río se secó porque todos los que usamos sus aguas nos olvidamos que el propio río es el principal usuario, desde siempre”.

Las márgenes de la parte mexicana de ese cauce, en una longitud de unos 100 kilómetros, permanecieron secas durante décadas, por lo que las especies animales y vegetales no tuvieron acceso al vital líquido, refirió.

“Tampoco esa agua llegó todos estos años al mar, que también desde hace millones de años es uno de los principales usuarios de los ríos y allí hay mucha vida, hablando de peces, delfines y otras especies”, dijo.

Considerado un experto en materia de uso agrícola y urbano de agua, por parte de usuarios de la cuenca de Sonora y Baja California, Salgado Becerra habla de la historia de este afluente, que desde hace cientos de años fue usado para la pesca y caza por indígenas de la tribu cucapá.

Fue en 1539 que el primer europeo, el navegante español Francisco de Ulloa, exploró todo el golfo de California y descubrió la desembocadura del río Colorado, pero no fue sino hasta el siglo XX que se concibió la idea de explotar sus aguas.

Indicó que legisladores del estado de Colorado, Estados Unidos, propusieron en 1921 llamarlo río Colorado en toda su extensión, además de promover en las entidades vecinas un plan ante el gobierno estadunidense para una explotación hídrica masiva.

Así empezó la construcción de embalses para dotar de agua al fuerte crecimiento urbano y agrícola del suroeste de Estados Unidos y de sus volúmenes se empezaron a alimentar Colorado, Utah, Arizona, Nevada y California.

Salgado Becerra recordó que en el año 1936 se construyó la presa Hoover, entre Nevada y California; luego la presa Parker en 1938, el embalse Davis en 1950 y la presa del cañón de Glen en 1966.

Esos embalses se concretaron para captar los más de 20 mil millones de metros cúbicos del líquido que produce al año la cuenca, cuya principal fuente del caudal hidrólogico son los deshielos en las montañas Rocosas y lluvias en el vecino país.

Al observar México que los volúmenes de agua en el río Colorado descendían desde que se empezaron a edificar los primeros represos, logró en 1944 firmar un tratado binacional con Estados Unidos.

Por este convenio, el gobierno estadunidense acordó entregar al lado mexicano mil 850 millones de metros cúbicos anuales de agua dulce, escurrimientos concebidos para impulsar el crecimiento económico de Baja California, en especial, y de una zona parcial de Sonora.

El consejero de la Cuenca del Río Colorado manifestó que en ambos países todos los volúmenes de agua se dedicaron a usos doméstico, comercial, industrial, servicios, turismo y, principalmente, a la agricultura, pero se olvidó como usuario principal y más antiguo al medio ambiente.

Por su parte, el director del programa Delta del Río Colorado del grupo ambientalista Sonoran Institute, Francisco Zamora Arroyo, recordó que la última vez que hubo agua en el río Colorado fue antes de la construcción de la presa del cañón de Glen, ubicada en Arizona.

“Por muchos años no ha existido un flujo permanente de agua hasta el desemboque”, dijo. Desde 1966 el afluente se ha mantenido seco casi todos los años, salvo pocos periodos en que se han registrado lluvias o deshielos extraordinarios.

El ecologista recordó que desde 1944 ambos países han implementado diferentes minutas -documentos firmados- para decidir sobre el uso específico que se le dará a los volúmenes de agua del río Colorado.

En noviembre de 2012 se firmó el último documento binacional, “y es la primera vez que una minuta incluye el componente ambiental, dedicando agua para el río. Esa es una gran diferencia de la Minuta 319″.

Ambos países sientan un precedente en el mundo, expresó, porque reconocen al río Colorado como un usuario ambiental de agua, a la vez que eso beneficiará a otros usuarios ecológicos, que son la propia naturaleza y el mar.

Los ambientalistas están a la expectativa de si el flujo pulso de agua une de nuevo al afluente con el mar de Cortés, por lo que estudian todo su avance y efectos en la vida silvestre hasta la zona del desemboque.

Destacó que la liberación de ese flujo pulso inició el 23 de marzo pasado, se mantendrá durante ocho semanas, y de acuerdo con los resultados que se tengan en cuanto al resurgimiento de la vida vegetal y animal, se pueden gestionar más dispensas de agua en años futuros.

La presencia de agua en la parte mexicana del río Colorado después de más de 30 años de estar seco, ha generado un atractivo para miles de visitantes de Sonora, Baja California y Arizona.

Durante una visita a la presa Morelos, donde se liberó el agua con fines ambientales, el director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), David Korenfeld, manifestó que el flujo pulso es uno de los modelos de gestión integral de cuencas transfronterizas, “que puede tener más resultados en el futuro”.

Destacó que en el transcurso del tiempo, “se ha venido fortaleciendo nuestra capacidad de coordinarnos de una forma efectiva”, para definir acciones sobre el aprovechamiento de las cuencas compartidas entre México y Estados Unidos.

Prueba de ello es por lo que hoy se reunieron en este embalse, dijo, donde después de tratados de agua celebrados desde 1944 entre ambos países, en el último de ellos, el Acta 319, firmada en noviembre de 2012, “se asumió esta innovadora acción”.

México y Estados Unidos aportarán el 50 por ciento del flujo pulso de agua ambiental en el río Colorado, por un total de 130 millones de metros cúbicos en ocho semanas, además de 65 millones que sumarán los organismos ambientalistas a lo largo de cinco años, en lo que llaman flujo base, refirió.

“Esto va a permitir el desarrollo ecológico de 950 hectáreas del hábitat, beneficiando a miles de especies de flora y fauna, especialmente árboles nativos como sauces y álamos”, destacó, lo que permitirá la restauración de los ecosistemas.

Los ambientalistas esperan que el flujo pulso logre germinar semillas de diferentes plantas a lo largo de las márgenes del río Colorado en el lado mexicano, y una vez emergidos esos árboles y otros arbustos los regarán con el flujo base.

Korenfeld habló de esta historia como en verdad es, ‘la liberación de un flujo de agua con fines ambientales, que no tiene precedentes en el mundo y cuyos resultados podrían fijar nuevos modelos ecológicos y políticas en el uso del agua globales’.

 




Volver arriba