Los zapatistas son una “fuerza viva”, dice obispo mexicano

A 20 años del movimiento zapatista

Imagen de archivo del líder del Ejercito Zapatista, Sub Comandante Marcos (izquierda).- (EFE/Jorge Núñez)

Imagen de archivo del líder del Ejercito Zapatista, Sub Comandante Marcos (izquierda).- (EFE/Jorge Núñez)

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chiapas.  (EFE).- El movimiento zapatista sigue siendo una “fuerza viva” que ha demostrado que a los indígenas que representa “no los pueden sojuzgar tan fácilmente”, afirmó en una entrevista con Efe el obispo Felipe Arizmendi.

El prelado está a cargó de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, de la que depende la mayoría de las comunidades del estado de Chiapas que están administradas en régimen de autonomía por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

“Hoy los indígenas se sienten con dignidad, que son personas, que tienen derechos, que valen y que no los pueden sojuzgar tan fácilmente”, dice el obispo al mencionar el vigésimo aniversario del alzamiento zapatista, que se cumple este miércoles.

En 1994, el ELZN protagonizó durante doce días un alzamiento armado, que causó unos 300 muertos entre los dos bandos, en contra de la marginación de los pueblos indígenas de Chiapas. Aunque se mantiene un alto el fuego, falta todavía un acuerdo de paz.

Arizmendi, que cuando estalló el conflicto armado era obispo de Tapachula (Chiapas) y llegó a participar en los esfuerzos de paz, comentó las particularidades de la autonomía en unos 50 municipios regidos por los zapatistas, ajenos a toda ayuda oficial.

El EZLN, dijo, trata de demostrar que avanzando en su régimen de autonomía “es una fortaleza porque quieren conservar la identidad cultural”, aunque sigue faltando un acuerdo que selle la paz entre el movimiento y las autoridades.

“Mucha gente se pregunta si subsiste el EZLN, y yo les digo que no sólo subsiste sino que existe y tiene presencia, fortaleza, planes y proyectos, no es algo del pasado ni semimuerto”, sostiene el prelado.

Reconoce, no obstante, que “hay problemas como en todas las organizaciones humanas, pero es una fuerza viva”. Entre esos problemas citó la falta de recursos económicos para atender los puestos médicos de la zona administrada por los zapatistas.

“Buscaron tener hospitales y clínicas que no dependieran del gobierno, y algunas subsisten, pero no hay suficientes recursos económicos. Varias organizaciones internacionales les han apoyado, pero sostener una clínica cuesta mucho dinero”, añadió.

Unido a ello surge otra dificultad en la educación “porque hay mucha gente que quiere que sus hijos estudien hasta la universidad y en las escuelas autónomas no les dan un documento reconocido oficialmente”.

“Eso -añadió- hace que muchos dejen de ir a las escuelas autónomas porque los hijos tienen que estudiar”.
Destacó progresos en las comunidades zapatistas como el hecho de prohibir el alcohol y drogas y la promoción del respeto de los derechos de la mujer.

“A 20 años sí ha mejorado la vida en las comunidades, cosas sencillas, cosas concretas, cada día hay menos gente sin zapatos”, agregó.

Como ejemplo, dijo que si antes que él mismo tenía que llegar a esas comunidades con saco de dormir, “ahora ya hay una camita en cualquier lado”.

“Era un sufrimiento ir al baño porque no había ni siquiera letrinas y hoy hay muchos bañitos. Son detalles de la vida ordinaria. Cada día hay más alumnos en escuelas y universidades. Sin el alzamiento hubiera tardado mucho más esto”, sostuvo.

Arizmendi recordó que el planteamiento fundamental del EZLN “es un cambio de la estructura social, política y económica mundial”, no que les dieran materiales para sus viviendas o les construyeran carreteras.

“Y nosotros como Iglesia decimos que debemos de seguir luchando por el cambio estructural; no es exclusivo el planteamiento de los zapatistas, porque este sistema es una economía que mata, excluye y margina”, agregó.

El prelado destacó la convivencia en esas comunidades de zapatistas y no zapatistas, como el caso de Guadalupe Tepeyac. Allí, añadió, “prácticamente todos eran zapatistas en 2001; en 2005 unas 30 familias ya no lo eran y el año pasado eran más los no zapatistas, pero conviven bien, cosa que antes no ocurría”.

El obispo de San Cristóbal descarta que pueda haber otro alzamiento armado como el de 1994.
“Ni ellos (los zapatistas) lo piensan ni habría condiciones. Ellos desde 94 dijeron que si la sociedad mexicana no quiere guerra no habrá, será de otra naturaleza, social, política, etc”, insistió.

“Por otra parte -agregó-, nuestro ejército estaba no sólo desprevenido, sino mal preparado, y ahora se ha modernizado”.- (Por Amalia Avendaño)

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