Veracruz avala la Reforma Energética

 

XALAPA, Ver. (SUN).— En ausencia de un debate de los diputados locales y en medio de fuertes protestas, la mayoría priísta en el Congreso de Veracruz aprobó las reformas constitucionales en materia energética, con lo cual se convirtió en la tercera entidad del país en respaldar los cambios impulsados por el presidente Enrique Peña Nieto.

En medio de protestas de simpatizantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), quienes habían logrado suspender momentáneamente la sesión, la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, Ana Guadalupe Ingram sometió a votación la minuta sin que hubiera debate alguno.

En menos de dos minutos los legisladores emitieron su voto: 39 sufragios a favor, cero en contra y una abstención, todo ello en medio de un intento frustrado de grupos de inconformes por tomar la tribuna legislativa.

Poco antes de las seis de la tarde, había iniciado la séptima sesión ordinaria para discutir y aprobar dicha minuta, para lo cual se habían anotado ocho oradores, sin embargo un grupo de simpatizantes del Morena logró “reventar” la sesión.

Los inconformes realizaron una manifestación en el exterior de la sede del Poder Legislativo, mientras que otro grupo de cerca de 20 personas logró ingresar al salón donde a gritos exigían que no fuera aprobada dicha minuta. “La patria no se vende, la patria no se vende”, gritaban los inconformes mientras el diputado local del Partido del Trabajo (PT), Fidel Robles Guadarrama exponía su rechazo a dicha reforma.

Los manifestantes lograron llegar a la tribuna, por lo que la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, Ana Guadalupe Ingram intentó callar al legislador petista. Como el diputado se negó, entonces le cerraron el micrófono y ordenaron leer el reglamento en el cual se advertía que aquellos invitados que no guardaran compostura serían desalojados y entregados a autoridades correspondientes.

El llamado a la cordura de la priista de nada sirvió, por lo que se vio en la necesidad de decretar un receso de la séptima sesión; pero no tardó ni un minuto cuando regresó y sin permitir debate lo sometió a votación.




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