Rescatan museo al aire libre

Arqueología y naturaleza en La Venta, Tabasco

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A la izquierda, una escultura con relieves que se puede observar en el Parque La Venta, en Villahermosa, Tabasco, el cual fue restaurado recientemente por las autoridades. Abajo, otra de la figuras de piedra del lugar
Arriba, una figura de mosaicos de piedra serpentina representando, según los arqueólogos, el rostro de un jaguar. A la derecha, una de las colosales cabezas olmecas, que se pueden apreciar en el Parque Museo La Venta, en la capital tabasqueña


VILLAHERMOSA (Notimex).- En medio de una espesa vegetación, a orillas de la Laguna de Las Ilusiones, se localiza el Parque Museo La Venta, único en su tipo al aire libre que muestra desde hace 56 años una importante colección de piezas arqueológicas y cabezas colosales de la cultura olmeca.

Seis años tardó el poeta Carlos Pellicer Cámara (1897-1977), en trasladar las cabezas colosales y el resto de monumentos desde La Venta, Huimanguillo, donde en 1925 fue descubierto un centro político-religioso de la Cultura Olmeca, que floreció entre los años 1200 y 400 antes de Cristo, hasta lo que hoy es el Parque Museo en Villahermosa, la capital tabasqueña.

Una imponente ceiba se yergue en el punto de entrada a los senderos que el llamado “Poeta de América” diseñó dentro de una selva para colocar los monumentos.

Ahí al pie del árbol distintivo del trópico, se encuentra un busto en honor a quien gestionó el rescate de las piezas arqueológicas.

Unos metros antes, está una sala de introducción donde se muestran esculturas, tanto réplicas como originales, de la cultura Olmeca, tal como fueron halladas en La Venta, que en su época floreciente era una isla rodeada de ríos, arroyos y pantanos.

El asentamiento albergaba la clase gobernante, funcionarios, artesanos especializados y gente a su servicio, mientras más al norte, en una veintena de islotes, los campesinos olmecas vivían en chozas y cultivaban la tierra para sobrevivir y abastecer a sus gobernantes.

En el trayecto dentro del área selvática pueden observarse los monolitos, numerados por monumentos, entre ellos la Cabeza Colosal, el Altar Triunfal con rostro de jaguar, la Estela del Rey, El Hombre Barbado, El Viejo Guerrero, El Joven Guerrero, y hasta una Tumba de columnas de basalto.

Asimismo, un mascarón de mosaicos de piedra serpentina, que dispuestos geométricamente evoca el rostro de un jaguar o de un ser fantástico, al igual que representaciones de animales acuáticos, como un manatí.

En 2009, el Parque Museo fue cerrado luego que dos sujetos, en un extraño ritual, mojaron diversas esculturas con líquidos mezclados como jugo de uva y aceite, por lo cual las piezas debieron ser restauradas para retirar las manchas de las piedras de superficie porosa.

El museo fue rehabilitado en los últimos seis meses, sustituyendo las veredas de arcilla que llevaban a los monumentos, por donde pueden observarse tejones en libertad, por concreto y piedras, así como la instalación de luz y sonido para presentar recorridos nocturnos por el lugar, que tiene un área zoológica con diversos felinos.

Llegar a la Cabeza Colosal, también permite observar la Laguna de las Ilusiones, pues el rostro de la efigie se encuentra de frente a sus aguas y es el preludio de la finalización del recorrido para entrar al área zoológica del Parque Museo. En este apartado pueden observarse especies como jaguar negro y jaguar amarillo, leoncillos, zorros, un aviario con guacamayas, monos araña, además sde especies de quelonios y cocodrilos. En el interior del Parque se localiza el cocodrilo “Papillón”, que fue disecado tras morir en enero pasado tras permanecer por más de 40 años en cautiverio en este sitio, luego que en la década de los 60′s fuera donado tras ser capturado en una poza en el municipio de Comalcalco.




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