Depende de los contratos

La corrupción es el mayor riesgo de la nueva ley, afirman

El diputado Silvano Aureoles, ayer durante el debate del último dictamen de las leyes secundarias de la reforma energética

MÉXICO (EFE).- La reforma energética aprobada en México tiene todo el potencial para detonar el crecimiento del sector, pero su éxito dependerá de que los contratos sean atractivos para las compañías, dijo el experto mexicano David Shields.

En entrevista, el analista de la industria energética destacó los aspectos positivos de la reforma, la más ambiciosa de las impulsadas por el presidente, Enrique Peña Nieto, pero también sus “focos rojos”, como la falta de controles para evitar la corrupción.

La reforma promulgada en diciembre de 2013, cuya legislación reglamentaria está siendo procesada en el Parlamento, abre el sector energético al capital privado tras siete décadas de monopolio estatal.

Los beneficios

Entre sus beneficios, David Shields mencionó la llegada de nuevos jugadores al sector y mayor flujo de inversiones a raíz de la eliminación de las restricciones al capital privado. Sin embargo, señaló que la aplicación de la reforma energética por parte del Ejecutivo es un “tema crítico” sobre el cual dijo tener sus dudas.

Por ejemplo, en materia de yacimientos de gas y petróleo “el Estado tiene que plantear los proyectos, los bloques que se van licitar”, y fijar “los términos de los contratos, y eso no lo sabemos todavía”, explicó el experto.El autor de libros sobre la estatal Petróleos Mexicanos, como “Pemex, un futuro incierto(2003)” y “Pemex, la reforma petrolera” (2006), alertó que los contratos pueden no ser atractivos a nivel global si prevalece un excesivo celo por mantener la renta petrolera.

La petrolera, que tenía el monopolio de la exploración, distribución y comercialización de los hidrocarburos, ha sido en los últimos 70 años la columna vertebral de las finanzas públicas al aportar más de la tercera parte de la recaudación tributaria de México.Si el gobierno da más prioridad al control fiscal “con miras a asegurar la renta petrolera” que a garantizar un buen modelo de funcionamiento y contratos atractivos para el capital privado, “las compañías no van a venir”, advirtió Shields.

“Si la Secretaría de Hacienda no lo hace bien o su presencia es excesiva, entonces el modelo no va a funcionar” por estar “pensando al revés”, insistió Shields, director de la revista Energía a debate. “El Gobierno tiene que ser un excelente promotor y, al mismo tiempo, las compañías deben trabajar mucho si quieren ser exitosas bajo ese nuevo esquema”, afirmó el analista, quien también consideró clave la disponibilidad de gas para muchos proyectos e inversiones potenciales.Las primeras licitaciones en materia de exploración y producción, donde hay mayor expectativa de las compañías, “serán en 2015 y, en el mejor de los casos, tendremos ganadores a finales del año que entra”, quienes traerían sus capitales “a partir de 2016″, estimó.En otras actividades de la cadena como transporte y distribución de hidrocarburos y electricidad, la “llegada de inversiones puede ser más rápida”, comentó.La reforma es necesaria e importante, pero tiene sus puntos débiles, entre ellos un modelo “híbrido” para Pemex, una empresa bajo control político y que, al mismo tiempo, busca ser ágil, flexible y competitiva como un compañía privada, aunque no cotiza en Bolsa.

En su opinión, la figura de empresa productiva del Estado contemplada en la reforma para Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) implica “dos conceptos que no son fácilmente compatibles” y que pueden causar el fracaso del modelo.Shields reconoció que el mayor riesgo de la reforma energética es la corrupción, ya que plantea “la mínima regulación necesaria” y un mayor número de filiales de la petrolera que pueden operar afuera del país con una gran opacidad pues carecen de controles adecuados.

“La reforma propone mayor flexibilidad, mayor número de filiales, menor regulación, rediseño de la vigilancia y control para que estos sean internos” en las dos compañías, lo que supone “el cóctel perfecto para la corrupción”, aseveró.Entre los focos rojos también mencionó la ausencia de medidas que garanticen la transparencia, así como la falta de una política de impulso a las energías renovables.

Sobre las expectativas generadas por la reforma, indicó que probablemente son excesivas, pero se pueden mantener “unos años” antes de que se empiecen a ver resultados como el descenso en los precios de la luz y gas, siempre y cuando haya más oferta.




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