Forma a profesionales con calidad humana

Discurso íntegro de David Fernández Dávalos, S.J., nuevo rector de la Universidad Iberoamericana de la ciudad de México al asumir el cargo el lunes pasado:

“Con mucho agradecimiento y con entusiasmo asumo la responsabilidad que se  deposita ahora en mí como nuevo rector de esta casa de estudios. Soy  consciente de la importancia de esta determinación y del compromiso  que encierra. Mi fuerza y sostén está en el Señor de la historia,  presente en la realidad que nos ha tocado en suerte y en cada uno y  cada una de ustedes.
“Quiero expresar, en primer lugar, mi gratitud a la Provincia Mexicana de la Compañía de  Jesús que ha puesto su confianza en mí y me propuso como candidato  para afrontar este estimulante desafío. También a las autoridades de  nuestra Universidad, por la designación de mi persona para este cargo.  A toda la comunidad universitaria porque me ha recibido como a un hermano: con generosidad y confianza.
“La Iberoamericana Ciudad de México, como institución de educación superior de la  Compañía de Jesús, asume el proyecto educativo ignaciano, expresado en  América Latina en el Proyecto Educativo Común.
“Según su Filosofía y su  Misión, esta universidad quiere contribuir, en un ambiente de  participación, apertura, libertad, respeto y crítica propositiva, al  desarrollo y difusión del conocimiento, y a la formación de  profesionales e investigadores con calidad humana y académica, que se  comprometan al servicio de los demás para el logro de una sociedad más  justa y humanamente solidaria.
“Esto es así porque, en palabras del que  fuera nuestro Padre General (el Padre Kolvenbach), el objetivo último de toda educación  jesuita es el crecimiento global de la persona, que lleva a la acción  inspirada por el Espíritu, por la presencia de Jesucristo, el hijo de  Dios, el ‘Hombre para los demás’.
“Este objetivo orientado a la acción, continúa el Padre Kolvenbach, está basado en una comprensión  reflexiva, vivificada por la contemplación, e insta a los alumnos al  dominio de sí y a la iniciativa, integridad y exactitud.
“Dicho de otro  modo, la pretensión de nuestra labor educativa es, pues, formar  líderes en el servicio, hombres y mujeres competentes, conscientes y  comprometidos en la compasión, al servicio de los demás, para la  edificación de un mundo generoso, alegre, libre, sustentable y  equitativo”.

David Fernández Dávalos, S.J.




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