Necesarios jueces electorales sin intereses partidistas

MÉXICO (Notimex).- En México se necesitan jueces electorales ‘que no busquen quedar bien con los partidos políticos’ sino que militen políticamente en el partido de la Constitución, aseveró el investigador Miguel Carbonell Sánchez.

‘Dado que la democracia se delibera también en los tribunales, los jueces deben ser mucho más ambiciosos de lo que han sido e ir más lejos de lo que han ido’, opinó al participar en la conmemoración del 15 aniversario del Tribunal Electoral del Distrito Federal (TEDF).

Al dictar la conferencia magistral ‘El modelo de justicia electoral en México ante la reforma constitucional de 2013′, el investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM señaló que el proceso judicial es fundamental porque permite escuchar voces minoritarias que otros poderes no escuchan.

‘Un ciudadano de a pie tiene enormes problemas para hacerse escuchar por su diputado o senador, en cambio en el proceso judicial cada voz es escuchada. Eso es algo que enriquece la democracia’, resaltó.

Carbonell Sánchez reconoció que ser juez electoral no es fácil pues ‘se la tiene que ver con los partidos políticos, quienes tienen un nulo compromiso constitucional con las reglas del juego’.

Ello, dijo, debido a que los partidos son quienes escriben las reglas, pero ‘son los primeros en violarlas y querer cambiarlas con tal de asegurarse la victoria. Los partidos políticos no han demostrado un compromiso democrático, el cual se logra respetando y cooperando’.

Para el doctor en derecho, los jueces electorales se enfrentan a dos retos: superar la llamada dificultad contramayoritaria, pues es muy cuestionado que al no ser elegidos directamente no tienen facultades para declarar la inconstitucionalidad de una norma jurídica aprobada por representantes populares.

Sin embargo, comentó, esto es válido porque la Constitución es la que establece límites al legislador, no los tribunales, y porque los jueces al ser nombrados por representantes populares obtienen una legitimidad indirecta y sobre todo una de ejercicio.

Segundo reto al que se enfrentan es garantizar estándares argumentativos de carácter moderno y muy sólidos, pues si un tribunal no argumenta bien será presa fácil de intereses políticos que busquen eliminarlo o amordazarlo.

‘La cualidad argumentativa es la mejor arma de defensa de la independencia y existencia de los tribunales’, añadió el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).




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