El PRI, dispuesto a casi todo por la reforma energética, menos una segunda vuelta en elecciones

MÉXICO (El País).— Al hablar de los costos que representó para su partido, el PRI, la aprobación de la reforma energética, César Camacho Quiroz, líder nacional de ese instituto, considera contradictorio que queriendo robustecer el federalismo se vulnere seriamente el federalismo.

“El mayor número de gobernadores, 20 de 32, son de nosotros y asumimos con virilidad y fuerza las decisiones. Y lo diré sin recato, si me preguntara qué es lo que estuvimos dispuestos a pagar por la reforma energética: Todo.

Menos la incorporación de una segunda vuelta en las elecciones, por lo que tengo entendido.

Bueno, casi todo. Es correcto. Le apostamos mucho a la reforma energética.

El PRI ganó las elecciones con el 38% de los votos. ¿Por qué no incluir el tema de la segunda vuelta en una ambiciosa agenda de reformas políticas y electorales?

Es un tema que el PRI tiene que volver a comentar internamente. Así como admitimos temas que no nos gustan, hubo temas que nos gustaban y no entraron. En una mesa de negociación nadie pierde ni gana todo.

El PRD ha abandonado el Pacto por México. ¿El PRI tiene la intención de salvarle la vida o ya logró lo que necesitaba del Pacto?

La marca Pacto por México puede no tener vida futura, no obstante, es inevitablemente necesaria la actitud pactista. El Pacto se crea como una mesa fuera del Congreso, pero si no hay mesa fuera del Congreso habrá dentro del Congreso. Lo importante, creo yo, es no perder esta inercia concertadora y eficaz que logramos entre todos. Y hago votos porque el PRD regrese a la mesa porque más temprano que tarde tendrán que pronunciarse para las leyes secundarias en materia energética y político electoral. Sería una lástima que el proceso quede trunco por una actitud de indisposición política.

Se logró una agenda muy exitosa de reformas en tiempo récord. Sin embargo, la aprobación de Enrique Peña Nieto ha caído cuatro puntos en un año hasta el 49% ¿Por qué?

Es aventurado decirlo. Las opiniones de la ciudadanía cambian todos los días. Es más, yo diría que cambian cada hora. Los índices de los que habla que se han registrado algunos no tienen el factor de la reforma energética. No está incorporado. Tampoco esperaría que una reforma por ensalmo le cambie el punto de vista a alguien de la noche a la mañana. Lograr que haya cabal comprensión de este tipo de fenómenos lleva tiempo y obliga a una campaña persuasiva.

El presidente Peña invirtió mucho de su capital político en estas reformas, que entrañan riesgos. Son reformas que se comunicarán con el seguro de desempleo y la pensión universal que van a entrar en vigor el año próximo. De financiar mejor la “Cruzada contra el hambre” o la baja de tarifas en la energía eléctrica.

¿Qué pasará con los sectores de la izquierda que han trazado un camino que advierte un desafío al Gobierno?

Creemos que la violencia verbal o física es la antipolítica. Hay una sociedad ávida de que haya orden y que no se subvierta la convivencia, que no se echen por tierra los logros alcanzados. Un gobierno democrático debe saber escuchar, pero un gobierno democrático también, llegado el momento, tiene que aplicar la ley.

Jesús Zambrano ha dicho que desea revertir la reforma energética mediante una consulta popular en 2015.

En un país democrático no se debe ir contra la certeza jurídica. Si las decisiones tomadas están sujetas a consulta no avanzamos nunca. Se suele consultar a la ciudadanía sobre las decisiones por tomar.




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