Desarrolla en México biosorbentes para tratar aguas contaminadas

MÉXICO (EFE).- Un investigador mexicano desarrolla biosorbentes de quitosano, el segundo polímero más abundante en la naturaleza, para tratar aguas contaminadas y efluentes industriales, informó hoy la UNAM.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) indicó en un comunicado que el catedrático José Luz González Chávez, de la Facultad de Química, desarrolla “un método eficiente, biodegradable y no tóxico para tratar aguas contaminadas y efluentes industriales” a partir del quitosano.

Ese polímero, que forma parte del recubrimiento de camarones, cangrejos, arañas e insectos, es sorbente, es decir, tiene la capacidad de captar contaminantes, especialmente iones metálicos.

Por ello, es adecuado para retirar metales pesados del agua, como plomo y cobre, dijo el doctor en química analítica, quien añadió que a nivel experimental ya probó con éxito el uso de hidrogeles y criogeles de ese polímero para tratar aguas residuales.

El investigador trabaja con el Instituto Tecnológico de Toluca con el fin de tratar distintos elementos presentes en el agua y hasta ahora los resultados han sido competitivos respecto a resinas de intercambio comerciales que se utilizan actualmente.

Los productos de quitosano son biodegradables, reutilizables y, además, de bajo costo, afirmó González Chávez, quien destacó el reto que supone el tratamiento de aguas contaminadas con agentes tóxicos de diversos orígenes, como hidrocarburos, colorantes, metales pesados, plaguicidas, productos químicos domésticos y desechos radiactivos.

Explicó que su equipo ha trabajado con el polímero obtenido del exoesqueleto del camarón, residuo de la industria del crustáceo, y otros materiales para sintetizar hidrogeles en forma de esferas para la sorción de iones metálicos como el cobre y el cadmio, con buenos resultados.

Avances similares se han obtenido con estos materiales sorbentes, pero en forma de criogeles, señaló la máxima casa de estudios de México.

La sorción es una propiedad mediante la cual ciertos sólidos captan determinados contaminantes de una disolución y los concentra en su superficie, añadió González Chávez, quien estudia la biosorción desde 1997.




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