Temor de los inversionistas

El "apetito" por la reforma energética disminuye, opinan

Según el diario "Financial Times", el régimen fiscal asustaría a los inversionistas en el ramo energético

MÉXICO.- La aprobación de la reforma energética en México despertó al inicio un “comprensible apetito” de las compañías petroleras en todo el mundo, pero ahora han aumentado las preocupaciones de que los términos fiscales de México podrían resultar demasiado duros y potencialmente asustar a los inversionistas en lugar de atraerlos, según un análisis del “Financial Times”.

De acuerdo con el sitio de noticias en línea Sinembargo.mx, en el análisis realizado por Jude Webber en el prestigiado diario londinense, que se titula “Régimen fiscal de México: ¿asusta a los inversionistas de las compañías petroleras?”, se plantea que si bien México espera ofrecer una gama de licencias y beneficios, o la producción, en el intercambio de contratos a los inversores privadosen una licitación el próximo año, los términos de los mismos pueden llegar a ser conocidos hasta finales del presente año.

Los detalles completos de los términos fiscales, explica Webber, dependerán de las licencias o contratos que se ofrecen, pero el gobierno ha dado algunas líneas generales, entre ellas que la recaudación fiscal total podría ser tan alta como 75%.

Los problemas, expone el periodista quien se unió al periódico en 2007, se centran en dos preocupaciones que los “comandantes extranjeros” han ventilado en foros privados al gobierno mexicano y a sus abogados.

Una de ellas es el concepto de la llamada “delimitación”, que el Banco Mundial resume como: “Una limitación en la consolidación de los ingresos y deducciones para efectos del impuesto a través de diferentes actividades o proyectos diferentes, realizados por el mismo contribuyente”. La otra preocupación, destaca el periodista quien ha sido corresponsal en Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, es una limitación temporal a la capacidad de amortizar las pérdidas.

“Las empresas tendrían 10 años para deducir esas pérdidas de las inversiones, a pesar de que en algunos proyectos, como la exploración en aguas profundas o ultra profundas, donde fácilmente pueden tomar más de una década en dar frutos, no pueden apostar a un beneficio en 10 años y a partir de entonces perder su capacidad de deducir la inversión”, señala.

La investigación cita un informe del gabinete estratégico Comexi, que expone: “La combinación de la delimitación con el límite de amortización de pérdidas fiscales podría producir una tasa de imposición efectiva más elevada en este sector que en otras industrias”.

Se teme, dice el informe, que podría haber “distorsiones que inhiban la inversión”, lo que en perspectiva causaría la inhibición de la inversión, que sería incompatible con el punto central de la reforma.

Sobre esa “grave preocupación” también comenta Eduardo Barrón, socio fiscal internacional de Deloitte en México, quien plantea al “Financial Times” que las normas “podrían aumentar sustancialmente” la tasa efectiva de impuestos para dar beneficios a las empresas después de una década; esto, destaca, será tomado en cuenta por las mismas a la hora de presentar sus ofertas de licitaciones.

También cita a Roberto Mendoza, gerente general de Impuestos Corporativos de KPMG, quien plantea que la legislación no ofrece al sector una exención de un porcentaje normalmente obligatorio en el esquema de participación en las ganancias conocido como PTU. De hecho, añade el especialista, el gobierno debe trazar una línea muy fina entre ser lo suficientemente atractivo para las empresas y mantener la parte de los ingresos que proviene de un recurso no renovable y que pertenece al Estado.

Miguel Messmacher, de la SHPC, opinó que el marco fiscal no alejará la inversión. Para Messmacher, subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ni la delimitación ni el límite de las deducciones deben ahuyentar a los petrodólares. “La delimitación es algo que se usa en otros países para asegurar que el Estado reciba la renta petrolera, no es algo que estamos inventando para México o algo que ha impedido la participación privada en el sector en otros países. Lo que estamos tratando de evitar es que los contratistas puedan tener costos de otras actividades y tratar de reducir lo que tienen que pagar en el impuesto relacionado con los hidrocarburos.”, dice el funcionario público. “El límite de 10 años en las deducciones no es algo que se aplica especialmente al sector de los hidrocarburos, pero es una disposición del Impuesto Sobre la Renta (ISR) aplicable a todos los sectores productivos de México, incluyendo algunos que tienen proyectos que tardan mucho tiempo en madurar (plantas de acero, presas, carreteras, aeropuertos, etcétera.) Nunca hemos tenido problemas en esos sectores”, añade el Subsecretario de la SHCP. Por el contrario, él cree que puede ser una bendición: “De hecho, el plazo ha servido como incentivo para que los proyectos de inversión que se realizarán con mayor rapidez debido a que una compañía está buscando ingresos lo más rápido posible para poder aprovechar esta posibilidad de deducir el costo”, comenta. Sin embargo, Pedro van Meurs, quien ha asesorado a unos 90 gobiernos en términos fiscales de petróleo y gas en los últimos 40 años, incluyendo la consultoría para Petróleos Mexicanos (Pemex) en los contratos de servicios y de trabajo en China, Canadá, Bolivia y Kuwait, no está tan seguro. Financial Times cita un nuevo estudio de la legislación realizado por Van Meurs que establece: “La Ley de Ingresos de Hidrocarburos propuesto reduce de manera significativa los beneficios que México podría obtener de la reforma constitucional, a pesar de las características atractivas en términos de la estructura fiscal, las tasas de regalías y tasas de depreciación de impuestos incluidos en la propuesta de ley”. Al experto le preocupa que el régimen es demasiado complejo y burocrático; deja mucho que decidir en los contratos de “la creación de posibilidades significativas para los conflictos y una administración caótica”; deja “lagunas significativas para los contratistas para lograr beneficios injustificados”; crea resquicios para los contratistas para hacer “beneficios injustificados”, y presenta un sistema excesivo de delimitación, lo que establece los desincentivos que reducirán el interés de los inversionistas por algún beneficio particular para México. Por todo esto, el periodista concluye que el impuesto es sólo uno de los varios elementos de los inversores tendrán que sopesar al evaluar si se precipitan a México o no, y aunque el país muestra ventajas como una economía estable, escasa perspectiva de un cambio repentino en el marco legal, además de la proximidad con Estados Unidos, con todas las sinergias y las ventajas logísticas que conlleva, las grandes petroleras no están seguras de entrar bajo estas condiciones.

Energía | Impuestos

El régimen fiscal mexicano preocupa a los inversionistas en materia energética, dicen.

Beneficios reducidos

Pedro Van Meurs, experto en el ámbito energético, señala que la Ley de Ingresos de Hidrocarburos propuesto reduce de manera significativa los beneficios que México podría obtener de la reforma constitucional.

Características atractivas

Lo anterior, afirma, pese a las características atractivas en términos de la estructura fiscal incluidas en la reforma legal del ramo.

Compleja burocracia

Al experto le preocupa que el régimen es demasiado complejo y burocrático; deja mucho que decidir en los contratos de “la creación de posibilidades significativas para los conflictos y una administración caótica”; deja “lagunas significativas para los contratistas para lograr beneficios injustificados”; crea resquicios para los contratistas para hacer “beneficios injustificados”.




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