Alumnos pretenden aumentar supervivencia de orquídeas

 

ZAPOPAN, Jal. (Notimex).- La Cátedra de Biomecatrónica del Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara elaboró un dispositivo que realiza las funciones de invernadero y controla variables ambientales que influyen durante el crecimiento de las orquídeas sembradas, para asegurar que 90 por ciento de ellas sobrevivan.

El director de Mecatrónica (IMT) y profesor de la Cátedra, Enrique Aguayo, agregó que de esta forma incrementa la supervivencia de las orquídeas y la productividad de empresas dedicadas a su cultivo.

Dijo que el equipo, conformado por seis alumnos de IMT y dos profesores de la Cátedra, dividieron las labores en: diseño y construcción de elementos mecánicos y carcasa del dispositivo; elaboración de la parte electrónica involucrada y desarrollo de una aplicación; y software para controlar todo.

Detalló que el invernadero genera condiciones ambientales que se regulan electrónicamente por medio de la aplicación, y la mecánica creada controla humedad, temperatura e iluminación.

Precisó que esta parte incluyó el diseño de la tubería de riego de PVC y distintas válvulas o bombas, así como una carcasa o caja construida de acrílico negro soldada capaz de almacenar en esta etapa de prueba 16 orquídeas.

Manifestó que se controla desde el porcentaje de humedad, tiempo y cantidad de luz, hasta la automatización del riego.

Comentó que la electrónica también fue totalmente diseñada por el equipo, usaron un microcontrolador y elaboraron el circuito.

Añadió que la aplicación se desarrolló por medio del sistema operativo android para controlar las variables ambientales y se puede adaptar el programa de software para que de manera automática mantenga las condiciones requeridas por la planta, y todo esto desde un celular.

Explicó que el proyecto surgió del interés de una empresa dedicada a este rubro y, luego de someter la propuesta al Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología del Estado de Jalisco (Coecytjal), se realizó la investigación documental sobre los aspectos biológicos, para iniciar después la etapa de experimental.

“Primero hicimos un diseño conceptual, después se hace el prototipo en físico; encontramos posibilidades de mejora, se hace una segunda interacción y se hace la interfaz hombre-máquina lo más amigable posible, por eso se elaboró la aplicación android para que a través de un módulo bluetooth se comunique el invernadero con un celular”.

Resaltó que la parte electrónica es la que determina por medio de sensores lo que deben hacer los ventiladores, el panel de leds, la bomba de agua, etc.

Manifestó que la programación hace el análisis de estas funciones y ejecuta, y el diseño mecánico implicó, a su vez, la decisión de los elementos a incluir y determinó su ubicación.

“Es importante involucrar a los alumnos en proyectos reales y que se enfrenten a situaciones en las que deben obtener un producto funcional, eso para el campus es representativo porque hablamos de una experiencia totalmente profesional, y para la Cátedra nos permite vincularnos con la industria, realizar investigación tecnológica y aplicación de conocimiento a productos específicos”.

A su vez, el alumno de noveno semestre de IMT y participante en el proyecto, David Oliveros Martínez, dijo que el principal reto fue la sincronización entre la aplicación y los circuitos electrónicos, ‘porque las condiciones son muy cambiantes y pueden generar errores en la programación, teníamos que ser muy cuidadosos en las pruebas”.

Afirmó que el propósito del invernadero ‘es muy interesante, pues así integraron electrónica, mecánica y programación en un sólo aparato, ayudamos a mejorar el ecosistema, es una especie bonita y difícil de conseguir, entonces es algo de provecho que hacemos en la Cátedra”.

Expresó que este es un ejemplo en el que se integra la parte biológica con la mecatrónica y puede ser el inicio de una nueva línea de investigación de la Cátedra, que permitiría establecer condiciones óptimas para otras especies de la agricultura.

Resaltó que las variaciones normales del ambiente permiten sólo una tasa de eficiencia de 40%; el invernadero ha logrado en esta etapa de prueba llegar hasta 90% al controlar las variables.

Los miembros de la Cátedra, luego de 18 meses de trabajo, calculan que a principios de 2015 se finalizará el proyecto, y por ahora continuarán las pruebas con orquídeas y se realizó una presentación ante representantes de Coecytjal para mostrar avances.



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