Se sienten bien como defensas

Ahora pueden actuar "libres y con las armas"

Estanislao Beltrán, "Papá Pitufo", al ponerse en días pasados el uniforme de la Nueva Policía Estatal Fuerza Rural, en Michoacán

MÉXICO.- Tras 15 meses de multiplicarse y avanzar en territorios que dominaban “Los Caballeros Templarios”, el sábado 10 los grupos de autodefensa michoacanos desaparecieron oficialmente y por orden del gobierno federal se transformaron en fuerzas rurales a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública estatal.

Así se cumplió la sentencia que el líder de uno de esos grupos y ex vocero de todos ellos, el doctor José Manuel Mireles, lanzó días antes de su destitución: que el movimiento ciudadano que ganó más simpatías en el país en los últimos años al combatir al crimen organizado, sería suprimido por considerarlo una amenaza para el gobierno de Enrique Peña Nieto.

No obstante, indica “Proceso”, para el nuevo vocero de las fuerzas rurales, Estanislao Beltrán, “Papá Pitufo”, este cambio benefició al movimiento en su afán de limpiar a Michoacán del crimen organizado, porque lo depurará de la gente que buscaba su propio beneficio y le permitirá actuar libremente y con las armas en la mano para recobrar la paz en la entidad.

Beltrán confía que con la transformación de los grupos de autodefensa en defensas rurales se avance en la pacificación del estado, se evite el surgimiento de organizaciones paramilitares como las colombianas y se acabe con el crimen organizado, que fue el objetivo inicial del movimiento.

Pero apenas desaparecieron las autodefensas y salieron a la calle con uniforme de defensas rurales, la violencia asomó una vez más.




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