“No hubo ningún pacto”

Un poco de suerte ayudó a detener a "El Chapo", afirma

Militares conducen a Joaquín "El Chapo" Guzmán tras su captura en Mazatlán el pasado mes de febrero

MÉXICO.- “No, no creo que la detención del Chapo Guzmán fuera pactada”. La voz del periodista británico-estadounidense Malcom Beith suena con la seguridad de quien ha dedicado años de su carrera a investigar la vida de Joaquín Guzmán Loera para la publicación de “El último narco”.

El libro salió a la venta en 2010 y acaba de ser reeditado por Ediciones B con un capítulo dedicado a la reciente captura del líder del cártel de Sinaloa, de acuerdo con una publicación del portal animalpolitico.com.

“Sé cómo funciona este mundo del narcotráfico, agrega el periodista, en la entrevista con Animal Político, y no creo que hubiera una negociación. Por ejemplo, tenemos evidencia de que Vicente Zambada Niebla (“El Vicentillo”) intentó negociar con el gobierno de Estados Unidos (en una reunión en 2009, en el hotel María Isabel, ubicado en el paseo de la Reforma, en el D.F.), pero también hay testimonios de la DEA que dijeron: ‘no, no podemos prometer nada’”.

“Es decir -se explica-, la DEA no tiene el derecho de hacer pactos. Pueden hacer negociaciones, utilizar información de detenidos de un cártel para irse contra otro cártel. Pero no pueden hacer pactos con nadie”.

En este sentido, Beith, que ha trabajado para medios como Newsweek o The Foreign Policy, considera que en la detención de Joaquín Guzmán Loera se combinaron numerosos factores, como un largo trabajo de inteligencia repleto de un enorme historial de fracasos, tal y como expone en su libro, además de “un poco de suerte”.

“En la captura del Chapo hubo cooperación de inteligencia entre la DEA, la Marina de México y el Ejército. Y probablemente también había presión de Washington para hacer algo contra el capo. Pero también hubo un poco de suerte, porque todo apuntaba a que iban detrás de Ismael El Mayo Zambada (número dos del cártel), en Culiacán. De hecho, las detenciones que se produjeron fueron de gente del Mayo, y después de eso, tras siete días, fueron a otro lado y encontraron al “Chapo”.

“Ahora sabemos que el Chapo estaba corriendo, que buscaba lugares para esconderse, y que no vivía una vida de lujo, sino que vivía moviéndose de un lugar a otro”, expone el autor, quien apunta que la detención de otros capos, como Alfredo Beltrán Leyva, alias “El Mochomo”, también fue determinante en la caída de “El Chapo”.




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