Extreman vigilancia por muerte de líder templario

MÉXICO (EFE).- El Gobierno mexicano sigue estrechando el cerco en torno al cártel de los “templarios” y hoy confirmó que uno de sus principales líderes, Enrique Plancarte, murió el lunes en un choque con militares que lo venían siguiendo desde el día anterior.

El capo, más conocido como Kike Plancarte, estaba considerado como el líder financiero de Los Caballeros Templarios, un cártel que surgió a fines de 2010 como una escisión de otra organización criminal conocida como La Familia Michoacana.

El Gobierno mexicano sigue estrechando el cerco en torno al cártel de los “templarios” y hoy confirmó que uno de sus principales líderes, Enrique Plancarte, murió el lunes en un choque con militares que lo venían siguiendo desde el día anterior.

Los “templarios” operan fundamentalmente en el estado suroccidental de Michoacán, donde el Gobierno se ha volcado desde enero pasado, con el envío de miles de militares y policías, ante el vacío de autoridad que existía en esa región.

El titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, compareció hoy ante los periodistas para dar detalles sobre una información que se había anticipado en la víspera y que daba cuenta de la muerte de Kike Plancarte.

Según contó Rubido, habían localizado al capo en el pueblo de Colón, en el estado de Querérato, al noreste de Michoacán, lejos de donde Kike Plancarte había nacido hace 43 años, en la ciudad de Apatzingán, en la Tierra Caliente de Michoacán.

Efectivos de la Marina hicieron contacto con él hacia las 19.00 hora local del lunes (01.00 GMT de hoy) y, al notar la presencia de las fuerzas federales, intentó ocultarse primero y luego respondió a tiros cuando querían detenerlo.

“El personal naval, al repeler la agresión, lo neutralizó”, afirmó Rubido en una declaración que leyó ante los periodistas, sin aceptar preguntas, acompañado de otros altos funcionarios.

Kike Plancarte, gravemente herido, murió cuando era trasladado para recibir atención médica.

El anuncio oficial confirmando la identidad fue hecho después de que se realizaran las pruebas correspondientes en el cuartel adonde fue trasladado el capo. Se compararon huellas digitales, rasgos del rostro y otras señales.

“Hay una correspondencia del 100 %, por lo que se trata de la misma persona”, afirmó Tomás Zerón, de la Agencia de Investigaciones Criminales de la fiscalía general, quien explicó ante los periodistas algunos de los detalles de la identificación.

En 2010, cuando Plancarte estaba ligado a La Familia Michoacana, el Gobierno había fijado una recompensa de 10 millones de pesos (unos 77,000 dólares) para quien diera pistas que llevaran a su detención.

Es la tercera parte de la recompensa que ofrece para Servando Gómez, alias La Tuta, quien se cree es el máximo líder de los “templarios” y que está en paradero desconocido.

La muerte de Kike Plancarte se conoce después de que las autoridades detuvieran o mataran en choques armados a otros importantes dirigentes de ese cártel, cuyas acciones habían despertado todas las alertas oficiales y motivaron una fuerte intervención del Gobierno federal.

Fue por las acciones de los “templarios”, tanto en el narcotráfico como por sus interferencias en la vida económica de Michoacán, que distintos grupos de civiles del estado comenzaron a armarse por su cuenta, ante el vacío de autoridad que se vivía allí.

El Gobierno federal decidió enviar a Michoacán a miles de militares y policías, nombró a un comisionado especial de seguridad, Alfredo Castillo, y a otros altos funcionarios, con el fin de combatir a los “templarios” y controlar a los grupos de autodefensa.

La muerte de Kike Plancarte se suma a la de Nazario Moreno González, alias El Chayo, que también fue abatido en un enfrentamiento con militares el pasado 9 de marzo en Michoacán, tres años después de que se le hubiera dado por muerto.

Además del Chayo y Kike Plancarte, las autoridades detuvieron el pasado 27 de enero a Dionicio Loya Plancarte, alias El Tío, que tenía la misma recompensa que La Tuta, convertido en el objetivo más claro para poder desmantelar uno de los principales cárteles del país. 

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