Buscan proteger mejor del narco a las prepas

Se rediseñaráel protocolo de seguridad, dicen

MÉXICO.- La Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció que se rediseñará el protocolo de seguridad en planteles, tras conocer casos de narcomenudeo, y cobro de piso contra profesores de bachillerato, principalmente.

“Excélsior” publica que al término de la clausura de la Tercera Etapa del Programa de Actualización y Profesionalización de Directores, el subsecretario de Educación Media Superior, Rodolfo Tuirán, reconoció que el problema también está latente en otros ámbitos educativos.

“Necesitamos revisar (los protocolos de seguridad), necesitamos adaptar y necesitamos tener capacidades mucho mayores porque es algo que ha aumentado”, dijo.

De acuerdo con una encuesta de la Subsecretaría de Educación, cuatro de cada diez alumnos de bachilleratos públicos cree que su escuela es peligrosa, 29% piensa que se vende droga en los planteles y 23% supone que sus compañeros llevan armas al colegio.

“Derecho de piso”

Directores de prepas están preocupados por la penetración del narco en sus planteles, pues además de que han detectado venta de drogas, hay temor de padecer cobro de piso, porque algunos profesores ya han recibido amenazas de extorsión.

Ante esa situación, la SEP diseñará un nuevo manual de seguridad, a fin de tener “capacidades mucho mayores” para prevenir y responder a posibles circunstancias que ponen en peligro a los maestros y los alumnos.

El subsecretario de Educación Media Superior, Rodolfo Tuirán, explicó que “ese problema está latente en otros ámbitos educativos”, así que no es exclusivo en bachillerato; no obstante, “las percepciones sí son preocupantes”, porque cada que visita una entidad no faltan los directores y maestros que le exponen ese temor.

Por ello, informó que la SEP revisará el protocolo de seguridad actual, a fin de que los planteles tengan mayor capacidad de prevención y de respuesta a través de un contacto más directo y constante con las fuerzas de seguridad de su comunidad.

“Hay un protocolo general que necesitamos revisar, que se hizo hace dos o tres años. Necesitamos revisar, necesitamos adaptar y necesitamos tener capacidades mucho mayores porque es algo que ha aumentado”, alertó.Y el problema no sólo lo perciben los docentes. Una encuesta de la Subsecretaría de Educación Media Superior revela que cuatro de cada diez alumnos de bachilleratos públicos cree que su escuela es peligrosa, 29 por ciento piensa que se vende droga dentro de los planteles y 23 por ciento supone que sus compañeros llevan armas a la escuela.Durante la clausura de la tercera etapa del programa de actualización y profesionalización de directores, un docente de Tamaulipas que tomó la palabra manifestó su preocupación por la seguridad “cuando los planteles se ven penetrados por el narco”.Al respecto, Tuirán consideró que la primera medida central es que los directores retomen protocolos que han desarrollado las universidades para que diseñen sus propios elementos que protejan a la comunidad escolar.Sin embargo, entrevistado al término del evento, señaló que habrá que tener un manual específico, como el que hizo la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) para la seguridad dentro y en los alrededores de sus campus.El subsecretario de la SEP recordó que desde 2007, tanto en planteles de educación superior como bachillerato, empezó a emerger ese problema de inseguridad frente a los grupos delictivos, y por ello “necesitamos garantizar que las comunidades educativas tengan capacidad de respuesta, de prevenir y responder a esos riesgos”, aseveró.Para ello, será indispensable revisar y mejorar el manual de seguridad, a fin de que los docentes sepan cómo reaccionar ante esos riesgos y cuenten con la comunicación directa con los elementos policiacos.Las escuelas, advirtió, deben buscar mecanismos para tener comunicación inmediata con las fuerzas policiacas.Ofrecen bajar 40% deserciónLa SEP estableció que para finalizar el gobierno de Enrique Peña Nieto, la deserción escolar en bachillerato deberá bajar seis puntos porcentuales, es decir, pasar de 15 a 9 por ciento.Eso significa que para 2018, la dependencia federal espera que los jóvenes que abandonan sus estudios en ese nivel académico baje a 450 mil por año en vez de que sean 650 mil los que dejan a medias el bachillerato, como ocurre actualmente.”El abandono escolar ha sido un problema mayúsculo y ahora sabemos que no es un hecho inevitable. La meta que estamos planteando y que está contenida en el Programa Sectorial de Educación 2013-2018 es pasar de 15 a 9 por ciento, que es en realidad una disminución de 40 por ciento de la deserción y es equivalente a 1.5 veces lo logrado en 22 años, de manera que no es una meta menor”, afirmó el subsecretario de Educación Media Superior, Rodolfo Tuirán.Al clausurar la tercera etapa del programa de actualización y profesionalización de directores, el subsecretario expuso ante más de mil docentes que dirigen planteles de bachillerato que la meta del sexenio es ambiciosa, pero factible, porque estimaciones de la subsecretaría a su cargo indican que existe la posibilidad de que terminando el ciclo escolar 2013-2014, 62 por ciento de los planteles tengan menos de 9 por ciento de deserción.Sin embargo, directores que asistieron al curso de actualización dudan que para finales de 2018 se pueda cumplir esa meta, debido a que el abandono escolar es muy complejo y no es fácil evitarlo, porque comentaron a Excélsior que hay jóvenes que están más preocupados por trabajar y comer que por concluir el bachillerato.”No creo que se cumpla. La deserción va en aumento, y son demasiados factores los que hay que atacar, porque hemos recibido capacitación para retenerlos, pero no es suficiente; ya es una cuestión de que a los jóvenes no les interesa, y más si viven en una comunidad marginada y ahí no quieren estudiar; están interesados en emigrar a la ciudad para ganar un dinerito y en buscar qué comer”, aseveró Almendra Salinas, directora de un plantel de bachillerato en Miahuatlán, Oaxaca.Respecto de que el abandono escolar en ese nivel va en aumento, Tuirán dijo que la encuesta realizada en 2013 reveló que 90 por ciento de los profesores cree que ese fenómeno se ha incrementado.Aunque los jóvenes hoy se dicen ser más liberales, en promedio cuatro de cada diez estudiantes que cursan el bachillerato son intolerantes a la diversidad, ya que no les gustaría tener en sus salones compañeros homosexuales, con alguna discapacidad, que padezcan Sida o que sean indígenas.Una encuesta elaborada por la Subsecretaría de Educación Media Superior en 2013, reveló que a 39 por ciento no le gustaría tener como compañero en la escuela a un alumno con Sida y 37 por ciento dijo que sería desagradable tener de compañero a jóvenes con otra orientación sexual.Cuando en la encuesta se les preguntó a los jóvenes hasta qué punto les gustaría tener como compañero en la escuela a personas con ciertas características, la respuesta recurrente fue de rechazo.Lo anterior demuestra que la tolerancia a la diversidad es menor a la esperada por autoridades educativas y docentes, ya que 36 por ciento de los estudiantes confesó que no le gustaría tener de compañero a un joven con alguna discapacidad, mientras que a 35 por ciento le desagradaría tener en su mismo salón a un alumno indígena.En tanto que 23 por ciento apuntó que no le gustaría que tener como compañero de grupo a un joven de otro color de piel y 20 por ciento manifestó que no le agradaría tener en el mismo salón a un alumno pobre.Pero además de ser intolerantes a la diversidad, los jóvenes de bachillerato admiten que sus aspiraciones son cortas, pues tres de cada diez manifiestan no tener grandes aspiraciones en la vida, e incluso siete por ciento ha intentado suicidarse.Al preguntarles si han tenido la sensación de que no vale la pena vivir, dos de cada diez respondió con un sí, mientras que 28.3 por ciento respondió afirmativamente a la pregunta de si han vivido situaciones ante las que han deseado dejar de existir, y 14.6 por ciento dijo que sí cuando les preguntaron si han pensado que vale más morir que vivir.El subsecretario Tuirán aclaró que entre los 15 y 18 años, los jóvenes enfrentan una edad compleja y por ello es necesario dimensionar que en esa etapa con frecuencia se sienten incomprendidos.Sin embargo, alertó que esas cifras revelan que es necesario diseñar acciones activas para ayudarlos a que superen esos estados emocionales, pues “desafortunadamente en el ámbito educativo se han hecho parcialmente” y por lo tanto “es indispensable, impostergable y urgente hacerlo”, aseveró el funcionario.Y es necesario ayudarlos, porque lamentablemente, añadió, sólo 5 por ciento de los estudiantes de bachillerato considera que la escuela sí es una fuente de apoyo en su vida, mientras que el resto duda que en ella puedan brindarle ayuda para conflictos familiares, de adicción o de violencia en el noviazgo.Debido a esa problemática de intolerancia a la diversidad y a que no ven en la escuela una fuente de apoyo, el subsecretario concluyó que para 2014 buscará extender el Programa Construye T a cinco mil 500 planteles federales y estatales, a fin de que reciban asesoría de tutores, aprendan a convivir con personas diferentes y tengan confianza en sí mismos.




Volver arriba