“Deja un mal precedente”

Una ejecución en Texas incomoda a México y EE.UU.

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En el municipio de Miacatlán, Morelos, parientes de Édgar Tamayo lamentan su ejecución. El reo era originario de ese poblado, donde será enterrado
Arriba, el sacerdote John Calgaro encabeza en Austin, Texas, una jornada de oración con varias personas, antes de la ejecución de Édgar Tamayo ocurrida anteanoche. Foto de la derecha, vecinos de la familia del sentenciado en Miacatlán, Morelos, rezan en la vivienda de su familia


WASHINGTON (EFE y Notimex).- La ejecución del mexicano Édgar Tamayo Arias, realizada en Texas anteanoche, desató críticas y rechazo de los gobiernos de Estados Unidos y México, los cuales lamentaron el cumplimiento de la pena pese a las múltiples peticiones de clemencia y a las violaciones a reglamentos internacionales.

No obstante los tratados internacionales firmados por EE.UU. en materia de la pena capital, y a un fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para revisar el caso, el gobierno texano aplicó la inyección letal al reo.

El Departamento de Estado de Estados Unidos lamentó ayer la decisión de Texas de ejecutar al preso mexicano “sin revisar” el caso, como había pedido la CIJ desde hace 10 años.

“El Departamento de Estado lamenta la decisión de continuar con la ejecución de Tamayo sin esa revisión y reconsideración”, indicó Marie Harf, portavoz del Departamento de Estado.

La vocera insistió en que “el cumplimiento de EE.UU.” con sus obligaciones internacionales a raíz del llamado caso Avena “son fundamentales para nuestra capacidad para asegurar acceso consular y asistencia a nuestros ciudadanos que son arrestados o detenidos por gobiernos extranjeros”.

Marie Harf reiteró que “el Departamento de Estado había comunicado estos importantes intereses a las autoridades de Texas” y les había instado a “retrasar la ejecución de Tamayo para ofrecer una oportunidad para una revisión de la condena y sentencia requerida por el fallo Avena”.

En 2004, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenó a Estados Unidos revisar los casos de los condenados a muerte cuyo derecho a la notificación consular fue violado, pero el estado de Texas se negó a cumplir esa orden en el caso de Tamayo y de otros dos presos mexicanos, ya ejecutados.

En septiembre, el propio secretario de Estado, John Kerry, había enviado una carta al gobernador de Texas, Rick Perry, advirtiéndole de que este caso podría “afectar la manera en la que se trata a los estadounidenses en el extranjero”.

Tamayo, condenado a muerte por el asesinato de un policía en 1994, fue ejecutado antreanoche mediante una inyección letal en la cárcel de Huntsville, con tres horas de retraso sobre el horario previsto debido a un recurso de última hora, que fue rechazado por el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

La ejecución del preso se llevó a cabo a pesar de las numerosas protestas de México y varias organizaciones políticas y sociales internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA) y Amnistía Internacional, que han denunciado la falta de un juicio justo y la discapacidad mental leve que sufría Tamayo.

No hubo respeto

Por su parte, el presidente, Enrique Peña Nieto lamentó la ejecución de Tamayo Arias y consideró que no respetar el derecho al debido proceso deja un mal precedente.

“La Cancillería ha fijado una posición muy clara de respaldo diplomático, de lamentar que no se haya respetado el debido proceso, sobre el cuál hubo un fallo de la Corte Internacional”, expresó en breve entrevista en su estancia en Davos, Suiza.

Reconoció el apoyo mostrado por el gobierno federal estadounidense, para que realmente se observara el debido proceso del mexicano encarcelado en Texas.

Peña Nieto dijo que el no reconocer el mandato de la CIJ de La Haya genera un mal precedente, “en este caso para un mexicano, pero también para los ciudadanos de cualquier nación”.

“Es un precedente ante cualquier caso, para el ciudadano de cualquier nación – que se excusé o justifiqué la no aplicación del debido proceso o la no aplicación de la vía de la justicia”, dijo.

Traslado del cuerpo

Los restos Édgar Tamayo Arias serán sepultados la próxima semana en Miacatlan, Morelos, de donde era originario, informó la cancillería mexicana.

El cadáver del reo fue retirado de la cámara de la muerte de la Unidad Carcelaria Walls, en Huntsville, por empleados de la casa funeraria Carnes, poco después de que Tamayo, de 46 años, recibiera la inyección letal y fuera declarado muerto a las 21:32 horas del miércoles.

Euclides del Moral, director general adjunto de protección de mexicanos en el exterior de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, informó que se asistirá a la familia de Tamayo para el traslado de su cuerpo a

su lugar natal.

Del Moral dijo que el cuerpo sería trasladado ayer jueves a una funeraria en Houston, donde se efectuarían los trámites requeridos por ley para su traslado.

La familia de Tamayo realizaría ayer mismo un duelo privado en Houston, informó el funcionario federal.

Los tramites del traslado del cuerpo vía aérea podrían prolongarse por atravesarse el fin de semana, por lo que los restos de Tamayo llegarían a su tierra natal hasta la semana próxima.

Semanas antes, Tamayo había expresado su deseo de que tras la ejecución su cuerpo fuera trasladado a México. Se convirtió en el noveno mexicano en ser ejecutado en Estados Unidos desde 1976 cuando se reactivó la aplicación del castigo capital en ese país.Las autoridades estatales rechazaron acatar la petición formulada por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, en la que solicitó suspender la ejecución de Tamayo y la de otros reos mexicanos sentenciados a muerte, hasta que sus casos fueran revisados de nuevo. En marzo de 2004, la CIJ ordenó a Estados Unidos, la revisión de 51 casos de mexicanos en castigo capital al determinar que en su detención se habían violado sus derechos a la asistencia conular.




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