Cumplen con la tradición

"Parachicos" bailan para el Señor de las Esquipulas

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Una joven luce el traje regional de Chiapa de Corzo en la Salida de Banderas, actividad con la que da comienzo el recorrido que "parachicos" y chiapanecas realizan en esa ciudad
Arriba, dos jóvenes a las puertas de la iglesia de Chiapa de Corzo, en las celebraciones en honor de San Antonio Abad. A la derecha, los "parachicos" con toda la indumentaria ya listos para comenzar el recorrido con danzas por la comunidad


CHIAPA DE CORZO, Chiapas (Notimex).- Niños, jóvenes y adultos se congregan desde la mañana, se saludan, se abrazan, llevan en hombros su indumentaria, poco a poco se la colocan. Lleva tiempo convertirse en “parachico”.

Al cabo de unos 30 minutos están listos para recorrer las calles, casas particulares y templos de esta colonial ciudad, en una jornada que no es sencilla pues para los danzantes culminará pasada la medianoche.

Los menores son acompañados por sus padres, como Manuel Díaz, que por lo caro del traje de “parachico” no compró uno propio y tuvo que rentarlo para hacer realidad el sueño de su hijo de danzar al Señor de Esquipulas.

Los danzantes lucen una montera de ixtle, que es elaborada por artesanos de Chiapa de Corzo y su precio es de tres mil pesos en adelante. Los participantes se la colocan en la cabeza, la sostienen amarrándola hacia la barbilla, pues tiene que quedar fija.

Enseguida se coloca la máscara tallada en madera, preferentemente de cedro. Entre los fabricantes figura Antonio López, que según dice tiene un precio de entre cuatro mil y siete mil pesos o más, por la calidad, pues el acabado final se hace con el esófago de la res.

No debe moverse

Ambos van fijados en la cabeza del danzante, la cual no debe moverse porque el “parachico” realiza movimientos bruscos durante la danza, luego se coloca dos paliacates en la cabeza, así como la chalina de seda bordada en chaquira y lentejuelas.

El danzante se ata sobre el pecho la chalina entrecruzada como carrilleras, toma la sonaja o el chinchín de aluminio blanco o lámina, el sarape completa el atuendo y está listo para alegrar a las multitudes que se han dado cita en las calles de esta ciudad colonial.

Otros los esperan en los templos y algunos en casas particulares, donde han sahumado el altar que expide olor a incienso.

Hay quienes dicen que el costo del traje del “parachico” es superior a los 10 mil pesos, pero la mayoría tiene el propio, por el gusto a danzar en la Fiesta Grande de Enero o Fiesta del “Parachico”, declarada por la Unesco como Patrimonio Intangible de la Humanidad.

Algunos, antes de comenzar a colocarse el atuendo o indumentaria, han bebido una cerveza, otros un tequila, algunos pozol de cacao, pues durante el recorrido de varios kilómetros requerirán fuerzas.La caminata agota, algunos niños durante las primeras cuadras se han quitado la máscara por el calor debido al espesor no obstante las bajas temperaturas.Los “parachicos” caminan, danzan, gritan, multitudes les aplauden y les gritan porras, en tanto que el templo de San Jacinto, del Señor de Esquipulas, luce vistosos adornos multicolores y expide un aroma a incienso.Pareciera que nadie se cansa, nadie se queda, todos uno tras otro, no dejan de bailar, mientras gargantas gritan “¡Viva el Señor de Esquipulas!”. El pasado día 15 fue el primer día de salida de los “parachicos”.El 17 celebraron los habitantes de Chiapa de Corzo a San Antonio Abad; ayer nuevamente danzaron los “parachicos” en honor a San Sebastián Mártir, aunque mañana lunes será el día “grande” ya que le corresponde al patrono de los “parachicos”.El miércoles habrá recorrido de carros alegóricos y cierra el día 23 con el recorrido de los “parachicos” y la imagen de San Sebastián Mártir a los priostes.Según el investigador Mario Nandayapa, la tradición se remonta a la mujer española María de Angulo, que llegó a Chiapa de Corzo y tras encontrar la salud de su hijo con los curanderos del lugar, repartió comida.Por ello, el Chuntá, hombres vestidos de mujer, significan los sirvientes que salieron el 8 de enero para anunciar la fiesta, la leyenda cuenta que la aparición de la mujer fue en 1650.La fiesta cierra el martes con el Combate Naval, un rito simbólico en las aguas del río Grijalva, que consiste en la quema de juegos pirotécnicos, al menos unas 15 toneladas de pólvora que iluminan la región y las aguas del afluente con luces multicolores.



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