Voluntarios, espina dorsal de la Cruz Roja

Voluntarios de la Cruz Roja

MÉXICO (El Universal).- Del francés antiguo “altrui”, que significa de los otros; se entiende como altruismo el comportamiento que aumenta las probabilidades de supervivencia de otros a costa de una reducción de las propias. Tal es el caso de los 42 mil voluntarios permanentes que de modo altruista apoyan a la Cruz Roja Mexicana a nivel nacional.

Son personas que han participado en las áreas de asistencia, formación, salud y socorros; o donando dinero; o en las campañas de captación de fondos; o donando sangre como voluntario en el Día Mundial del Donante de Sangre, o ayudando en desastres integrando grupos de voluntariado en emergencias, y en los acopios de ayuda humanitaria para víctimas en los desastres.

En todos los casos no son personas improvisadas, sino que requieren de una formación para ser voluntario. Fernando Suinaga, presidente Nacional de la Cruz Roja, -quien se iniciara como voluntario cuando era niño-, asegura que la meta para 2017 es que el número de voluntarios se incremente a 85 mil.

“Ellos son el alma de la institución, y constituyen además su espina dorsal. La Cruz Roja tiene las puertas abiertas para todo aquel que desee aportar y colaborar con nosotros; me consta que la labor voluntaria cambia y toca vidas, no sólo las propias, sino de aquellos que se ven beneficiados con su servicio. Son el principal activo; en el mundo la institución tiene más de 3 millones de voluntarios. Sé que para ciertos seres humanos no existe mayor satisfacción que apoyar a otro que está necesitado; son muchos los que tienen la ambición de servir a los demás de manera anónima y sin una retribución económica. Para ello es necesario capacitarse en la ayuda para lograr eficiencia”.

Fernando Rivera, coordinador nacional de Voluntariado de la Cruz Roja, comenta que el voluntariado tambiÚn funciona como un tipo de intercambio humanitario; “es alto el número de voluntarios que ahora lo son, porque en su momento recibieron las atenciones médicas de institución en un accidente, y quieren devolverle algo de lo que recibieron”.

Por la noche, hay personas que vienen todos los días a ofrecer café de manera voluntaria a los familiares de aquellos que están en terapia intensiva. También acuden señoras que cortan el cabello a aquellos que ya están por salir hacia sus casas, están aquellas que maquillan a otras mujeres para que estén más animadas durante su convalecencia. 1909 marca el año del primer servicio de voluntariado por parte de la Cruz Roja Mexicana durante una inundación.

Hoy, esta institución tiene cuatro líneas de servicio voluntario a saber: Las Damas Voluntarias (son 2 mil 684 a nivel nacional); La Cruz Roja de la Juventud (de los ocho a los 30 años, ya son 9 mil 820 jóvenes voluntarios a nivel nacional); los Veteranos y el Voluntariado Social (que suma 42 mil personas en todo el país).

Uno de ellos es el reconocido doctor Rodolfo Ruiz Torres, operador de vehículos de emergencia, quien con el tiempo ha aprendido a manejar “a la defensiva y cuidándome de los demás”. Esto parecería una contradicción, pues es él quien todas las noches de sábado, desde hace 20 años, maneja como voluntario una ambulancia rumbo a salvar vidas y servir al prójimo.

Para el médico especialista en trauma pediátrica y adolescente en el Hospital Médica Sur, “la vocación altruista está en mis venas” y supo desde la primera vez que escuchó la sirena de una ambulancia que quería pertenecer a la Cruz Roja.

María Green Magallanes también tiene una historia que contar: este diciembre cumplirá 20 años colaborando para la institución como voluntaria. Ha transitado por diversos departamentos, y hoy es paramédico.

Comenzó en el comité de procuración de fondos con las Damas Voluntarias, y en 1983 decidió integrase a las filas del área de capacitación como Técnico en Urgencias Médicas. Se tituló en 2006, y en su opinión, la Cruz Roja le cambió la vida. Decidió asumir un compromiso con la institución y con la sociedad; y refiere “que ese compromiso ha sido indestructible e incorruptible”.

Existen áreas de voluntariado no tan expuestas al público, pero que también son valoradas. Tal es el caso de Jaime Ramírez, quien apoya desde hace 20 años al equipo administrativo sin un sueldo, es decir de manera altruista.




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