Especialista llama a establecer sociedades basadas en la solidaridad

Especialista llama a establecer sociedades basadas en la solidaridad

MÉXICO (Notimex).- Ante la amenaza que representa el cambio climático a la seguridad global es necesario establecer sociedades basadas en el respeto a la naturaleza, los derechos humanos, la justicia económica y una cultura de paz, estableció María Elena Foronda Farro, presidenta del Foro Ciudades para la Vida, de Perú.

Sequías, huracanes, ciclones y tsunamis son cada vez más frecuentes y con impactos más fuertes. Las urbes requieren modelos de gestión y mecanismos de participación ciudadana para adaptarse a estas modificaciones del entorno, añadió la galardonada en 2003 con el Premio Goldman del Medio Ambiente.

Al hablar en el auditorio del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, indicó que se calcula que 70 por ciento de los ecosistemas están deteriorados, lo que pone en riesgo la subsistencia, seguridad, soberanía alimenticia y condiciones de salud de las comunidades.

‘La falta de solidaridad entre las personas se refleja en la ruptura de nuestros vínculos con la naturaleza’, planteó en un comunicado.

Mencionó que existe una crisis paradigmática del modelo dominante. Estudios asocian las temperaturas récord registradas en Europa occidental el verano pasado con las 70 mil muertes reportadas en la misma temporada.

La socióloga, egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, señaló que el planeta ya no puede soportar el sistema actual, basado en el individualismo, la competencia y la explotación ilimitada de recursos.

Tan sólo en Estados Unidos se desechan 426 mil celulares al año, lo que genera toneladas de residuos con impactos ambientales graves, refirió en la charla Ciudadanía y cambio climático.

Con el argumento del desarrollo se destruyen millones de hectáreas de ecosistemas que albergan especies únicas y producen agua, oxígeno y otros elementos. ‘Requerimos un nuevo enfoque sustentado en la cooperación, la solidaridad, la vida comunitaria y el desarrollo sustentable’, advirtió.

Sostuvo que el modelo económico imperante es voraz, creador de desigualdades y depredador, con impactos irreversibles en las comunidades y ecosistemas. Aunque alega no poseer recursos para invertir en saneamiento, educación o servicios básicos de salud, es capaz de movilizar, en horas, trillones de dólares para socorrer grandes bancos.

Cada cuatro minutos una persona pierde la visión por carencia de vitamina A y cada cinco segundos un menor de cinco años muere por hambre o desnutrición. Estos son datos que demuestran la realidad del sistema actual, ahora en crisis, sostuvo.

Para enfrentar las consecuencias de la devastación ambiental, asentó, es necesario emprender esfuerzos para establecer un modelo basado en el desarrollo sostenible real y una vida en comunidad que sustituya al modelo imperante ya no viable y en crisis terminal.




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