Día de la Santa Cruz, tradición que se niega a desaparecer

MÉXICO  (Notimex).- Don José se ha dedicado a la albañilería desde hace siete décadas, desde que llegó a la ciudad a los 12

Albañiles recuerdan el día de la Santa Cruz en una construcción de Francisco de Montejo. Foto de José Ávila

años de edad proveniente de Las Rosas, Querétaro. Aún acude con fe a celebrar el Día de la Santa Cruz, en la obra en que trabajan sus hijos Pepe y Simón, también albañiles.

Con el cuerpo encorvado, pero recio y aún fuerte, se sienta sobre un tubo de albañal a un costado de la zanja de un edifico de departamentos en construcción, ubicado en la colonia San Rafael, en Tlalnepantla, Estado de México, y recuerda que cada año, de todos sus años, el tres de mayo pide, ora y festeja.

Los ojos se le humedecen cuando echa la mente atrás y se ubica en el lejano 1944 en que siendo muy joven empezó como chalán de su padre, José Remigio Muñoz, quien en ese entonces ya era maestro de obra y lo trataba con rigor, igual que a los otros peones a su cargo.

‘Estaba chamaco pero ya me la rifaba como los grandes, mi padre me ‘traiba’ en las obras como chalán; hacía de todo, no me trataba distinto a los otros, me daba mis fregadazos frente a todos cuando la regaba’.
‘Fue duro pero aprendí el oficio y llegué a ser contratista. Mis seis chavos también son maestros y también les di sus madrazos’, refiere.

Al preguntarle sobre la Santa Cruz, José afirma que es la celebración que más le gusta, pues ese día todos son iguales, sus mujeres e hijos acuden a la fiesta, escuchan la misa y conviven con otras familias de albañiles, incluso con arquitectos e ingenieros, cuando la obra es grande.

Dice que desde un día antes se hacen los preparativos, se construye la cruz con algunos materiales de la construcción o se compra un crucifijo y se hace un alatar en lo más alto de la obra y se adorna con muchos papelitos de colores, flores y velas, se ponen mesas y se encarga la comida y el ‘chupe’ (cervezas, tequila, mezcal, refrescos, pulque).

‘Ya el mero tres de mayo se trabaja mediodía o de plano no se trabaja, según el permiso del patrón o los encargados de la obra; se ponen las mesas y se hace la misa. Los padrecitos acuden a la obra y a veces festejan con nosotros, también se echan sus tragos’, señala entre risas.

Don José Muñoz dice que si volviera a nacer seguramente volvería a ser albañil. No se queja a pesar de que es un trabajo de alto riesgo y mal pagado, incluso refiere que un hermano suyo de nombre Pablo, murió al caer de un andamio en una obra, hace ya muchos años.

‘Véngase ‘apá’, ya llegó el padrecito’, se escucha el grito de Pepe (José Muñoz Alciaga), hijo de Don José. ‘¿Qué mi reportero?, quédese, después de la misa nos echamos un taco y unas ‘cheves’’. La invitación es tentadora, el calor empieza a caer a plomo.
En México, la celebración de la Santa Cruz se remonta a principios del siglo XVI, cuando el capitán Juan de Grijalba nombró ‘Isla de la Santa Cruz’ a la isla de Acuzamil o Cozumel de Quintan Roo, y en la actualidad es celebrada por gremios involucrados en la construcción.

Esta celebración fue suprimida del calendario litúrgico por el Papa Juan XXIII, sin embargo, los trabajadores de la construcción de México, siguieron manteniendo viva dicha tradición.
Dado el fervor religioso de los albañiles, el Obispado mexicano hizo las gestiones pertinentes para que en México continuara vigente la celebración de la Santa Cruz.

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