Zona peatonal necesaria

Zona peatonal necesaria

El proyecto de zonas peatonales en el Centro Histórico de Mérida, propuesto por el entonces alcalde Carlos Ceballos Traconis, constituye un tema de conversación obligada en la casa, en el centro de trabajo y en distintas reuniones. De momento se antoja algo así como evitar el pandemoniun del conflictivo paso de vehículos y peatones todos los días. ¿Por qué cerrar las calles al tránsito de vehículos y convertirlas en peatonales? La respuesta nos la ha dado Enrique Peñalosa Londoño, ex alcalde de Bogotá, Colombia y reconocido consultor en temas de urbanismo, y cuya impresión inicial fue: “Veo una ciudad con calles anchas donde se privilegia a los automovilistas, banquetas angostas, anuncios espectaculares horrendos y estacionamientos que me indican que aquí el suelo es muy barato”.

Añade el político y especialista en cuestiones urbanas que él quisiera ver a Mérida como todas las ciudades civilizadas y exitosas del mundo. ¿Por qué cerrar las calles al tránsito de vehículos y convertirlas en peatonales? Crecen el número de vehículos y de peatones aceleradamente. Pero las calles no pueden crecer.

El tránsito resulta dificultoso y los accidentes se producen en proporción geométrica y aritmética. Aproximadamente el 70% de los vehículos que circula en Mérida son modelos atrasados y tienen naturales fallas que incrementan las emisiones tóxicas en detrimento de la salud humana y amenazan con crear una grave crisis ecológica que será muy difícil detener más adelante.

La planta vehicular arroja anualmente varios cientos de toneladas de contaminantes, el 90% es monóxido de carbono, lo que ocasiona enfermedades al sistema nervioso, al cardíaco y al pulmonar. Los primeros síntomas de sus efectos negativos son los dolores de cabeza, fatiga, somnolencia, fallos respiratorios, mismos que pueden llevar hasta a la muerte.

La excesiva contaminación generada por los miles de vehículos que circulan por las calles del Centro Histórico puede producir crisis ecológica que significaría poner en peligro la disminución del hombre, a causa de las enfermedades síquicas y físicas que el deterioro del medio ambiente le produce.

Pero además, el Centro Histórico tiene prestancia arquitectónica e histórica. ¿No somos los yucatecos de pensar en el rescate de ese patrimonio? Los problemas que hoy se enfrentan en el centro merecen ser resueltos y la solución que se ofrece de las calles peatonales nos parece respuesta idónea. No se trata de un proyecto descabellado como la destrucción del Castillo de San Benito o del Paseo de las Bonitas, esteticidios que la memoria histórica condena.

Sería prudente que autoridades y ciudadanos de todos los sectores sociales y económicos llegaran a una feliz conclusión.

Valdría la pena que, al margen de intereses políticos y económicos, llegaran a una feliz concertación. Valdría la pena la instauración de una zona peatonal en el Centro Histórico de Mérida. -Noé Góngora Navarrete; [email protected]; Mérida, Yucatán




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