Voces del público

De lo real a lo imaginario

Una de las principales preocupaciones en el campo de la educación creo es cómo lograr la verdadera corresponsabilidad en la tarea en la que todos los involucrados deberían participar como un solo individuo. La educación, por lo tanto, conviene a todos sin distingo alguno. Ya sea porque corresponden acciones y resultados en mayor o menor medida. Claro es que la mayor responsabilidad en lo más alto de la esfera social administrativa, la tienen las autoridades educativas, el gobierno municipal, estatal y federal. Ellos son quienes tienen la custodia directa y buen manejo de nuestros impuestos. Sin embargo, la carga responsiva a lo largo de los ciclos sexenales que han transcurrido desde 1921 año de fundación de la SEP, esta obligación se ha dejado sentir con mayor fuerza y peso sobre los padres de familia y los profesores de grupo. Por otra parte, es de sumo preocupante que los docentes egresen de las instituciones educativas cada vez con mayores deficiencias, muy y a pesar de los eslogans y discursos mañaneros. Quizá por ello resulten muy adormilados a grado tal que dejan un sabor de boca muy trasnochado. De hecho lo real y lamentablemente evidente es que niños y jóvenes presenten altos grados de dificultad lectora o sean incapaces de resolver elementales problemas matemáticos. Si perfiláramos nuestra reflexión hacia otros horizontes, observaríamos que el gasto corriente en la administración pública podría no ser tan irrelevante si lo tradujéramos al sector educativo. Destinar mayor presupuesto hacia un rubro tan importante como lo es educación, nunca será lógicamente suficiente, en especial si no se ejerce con puntualidad, precisión y principalmente honestidad. Por ejemplo, se presume que trabajadores de la educación, comisionados en esferas gubernamentales y de representación popular o participando en tareas administrativas en partidos políticos, siguen cobrando religiosamente sus salarios aunque no laboren su plaza respectiva. En otras circunstancias, el Programa de Carrera Magisterial acordado por Salinas de Gortari y Elba Esther Gordillo sólo ha significado en el magisterio una lucha de todos contra todos y el desmembramiento del otrora poderoso SNTE en sindicatos estatales. Muy contados docentes han demostrado ser merecedores de los estímulos que por esta vía han logrado al hacer de sus alumnos elementos socialmente conscientes y responsables. La gran mayoría se ha dedicado a prepararse con el único fin de mejorar su economía. A eso se deben los bajos resultados en el rendimiento académico de los alumnos. Y tanto servidores públicos de la SEP como representantes del SNTE, en contubernio, han convertido dicho programa en botín político y sinónimo de corrupción. Las asociaciones de padres de familia y los consejos de participación de las escuelas, siguen en la inmensa mayoría siendo objeto de engaño, corrupción y manipuleo por parte de los directivos escolares. Aumentar los días de clases o ampliar el horario escolar solamente es mayor demagogia institucionalizada para hacer creer a la sociedad y a los padres de familia, que el gobierno a través de la SEP, está dando respuesta a las demandas de los ciudadanos. -Limbert Iván de Jesús Gallegos; [email protected]; Mérida, Yucatán




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