Voces del público

El tránsito en Mérida se está desquiciando, ya son miles de carros. Entre los yucatecos y cientos de foráneos que manejan diferente están ocasionando muertes, como en el caso de la avenida Itzaes. Sugiero a las autoridades de tránsito, que esa avenida sea de 30-40 y 60 Kph. Donde hay tres carriles. Motociclistas cada 300 metros midiendo la velocidad. Parte del problema es la flojera, se levantan tarde y corren como locos, eso no está en la mente de la mayoría de flojos que se pasan la luz ámbar y roja para llegar a su destino a tiempo, el peatón tiene derecho a nada. Hay que adecuar leyes nuevamente o aplicar las que hay. Que las fuerzas policiales vayan frenando a la gente, comenzando en esa avenida y otras, y van a ver que algunos tratarán de levantarse más temprano. El que se levanta tarde, toda su vida será igual y saldrá manejando como un enajenado mental. O si no, que digan porqué corren.

Fernando Rivas C.

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Domingo 23 de marzo, vigésimo aniversario del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta. Se habla de que en Lomas Taurinas un tirador solitario decidió cambiar su vida por la del entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República, al accionar un revólver en dos ocasiones, logrando impactar el cuerpo del que fue considerado un candidato sacrificado, que quiso o al menos intentó con ideas y propuestas cambiar el antiguo régimen político (autoritario y de partido hegemónico), a un nuevo sistema de gobierno democrático y constitucional de corte liberal, con un sistema de partidos plural y competitivo.

Lamentablemente la intolerancia y la impaciencia no le dieron la oportunidad para impulsar una agenda de reformas que había ofrecido en caso de ser electo . El discurso pronunciado por Colosio el 6 de marzo de 1994 en el Monumento a la Revolución de la ciudad de México en un acto priísta selló el destino final de Colosio: “Veo un México con hambre y sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades”. Veinte años después, seguimos viendo un México con hambre y sed de justicia, mientras los autores intelectuales del magnicidio se regodean impunemente.

Lic.Noé Góngora Navarrete.

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