Voces del público

Pensemos en Lap top

¿En qué piensa maestro? Alguien preguntó. Pienso en computadoras. Sí, en esas que el gobierno y algunas autoridades juegan a las dádivas para los maestros. Pienso en miles de maestros egresados de las normales que no tienen un nombramiento que los ubique en una plaza escolar.

Pienso en la desilusión de esos jóvenes maestros que creyeron que el magisterio era la fuente del fácil salario. Pienso en los jóvenes maestros, de vocación, que llegaron a tocar la puerta del Semirey Apoltronado en la Dirección o en la jefatura del departamento de la SEP.

Pienso que esa puerta no se abrió porque no llevaba la tarjeta del diputado, senador o acomodado junto al rey, casi semidiós en turno, sin importar color de partido. Pienso en esos maestros cuyo ascenso, bendecido por el compadrazgo, fue tan fácil, que no se preocuparon por la actualización y que valga la hora para que se larguen, llámese jubilación ganada o no, pero que se larguen y dejen de dañar a la niñez y juventud. Son esos que no saben prender una computadora y que creen que el mouse es un ratón que muerde. Son esos los que vociferan ante los cambios normativos en el aspecto pedagógico de la educación, sobre todo en la planificación de sus clases. Los que no saben qué es una secuencia didáctica y que el tiempo de clase se distribuye en inicio, desarrollo y cierre, y que a cada uno de estos momentos corresponde un tipo determinado de evaluación: diagnóstica, formativa y sumativa. Los que creen que en pedagogía una rubrica es una firma y no un instrumento de evaluación y gritan por su elaboración diaria. Son esos, los señalados en las remenbranzas de sus ex alumnos, como el flojo, patético y faltista. Pienso que son éstos los que no presentaran ningún examen y a los que a la puerta de su casa llegarán las computadoras.

Pienso en los que hablan y no conocen el esfuerzo del maestro, que con una mano cargaba el portafolio y con la otra se sujetaba del autobús y aún así logró un postgrado y, sobre todo, el respeto y reconocimiento de sus ex alumnos por donde ande. Pienso en los años que pasaron para obtener la comodidad de un modesto automóvil.

Pienso que si no obtengo una computadora, por apatía, ignorancia u orgullo, podría ser una computadora para el chofer del padrino. Y no pienso en las personas a quienes les hacen mal estas palabras.

-Maestro José Dolores Ruiz Ávila

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Mérida, Yucatán



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