Voces del público

Sigue el surrealismo

Una vez más nos enteramos de casos que nos obligan a pensar que algo anda mal en la mente de nuestras autoridades y que en su afán de conseguir votantes no se cuidan de pensar correctamente antes de hablar.

Primero tenemos al presidente municipal de Mérida, el licenciado Renán Barrera Concha, quejándose de que lo atacan y, entonces, aparentemente sin darse cuenta, expone la teoría de cómo funciona una campaña de desprestigio contra cualquier funcionario o aspirante.

Me pregunto: ¿quien lo ataca, de qué partido inicialmente es emanado? ¿Dónde habrá aprendido entonces su técnica?

También leemos que por decreto el 50 por ciento de las candidaturas a diputaciones locales corresponderán al sexo femenino.

¡Ajá!, ¿para diputadas propietarias o suplentes y cuando no se presente tal número de aspirantes van a declara desiertas las candidaturas? ¿Y si hubiera muchas más aspirantes mujeres que varones, de todas formas van a respetar la cuota o ya no?

Por último, aunque me acusen de “masculinismo”, creo que voy a comprar un diccionario nuevo, pues en el mío de 2008 existen las palabras: femenil, femenino, fémina, femineidad y feminismo, feminista, feminización y feminoide; pero no existe la palabra feminicidio.

Las que sí existen son: homicida, homicidio, esta última es la acción de matar una persona a otra. Como se puede ver, no hay distinción de género; pero concediendo sin aceptar, que todos entendemos la intención de la iniciativa, pregunto: ¿Por qué es más grave que un hombre mate a una mujer? ¿No todos somos iguales ante la ley?

Castigar por género es arbitrario e ilegal, pronto estaremos castigando por el color de la piel o por etnia.

-Agustín Medina Burgos;

[email protected]

Mérida, Yucatán



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