Voces del público

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“Cuéntame una de chinos”
En relación con la nota “Desastre escolar”, del día 5 de enero, realizando un análisis de la misma, pude percatarme de una situación muy curiosa: supóngase que llega un profesor chino de quinto año de primaria (de allá) y evalúa a uno de nuestros jóvenes de secundaria. Según la prueba PISA este joven va a resolver “exitosamente” el examen aplicado por el profesor oriental, mas si se le aplica un examen de secundaria (de aquí) el resultado será deficiente y nada acorde con el nivel que se supone debería tener dicho estudiante. Entonces, es vergonzoso que un estudiante yucateco de secundaria tenga el mismo nivel de conocimientos que un chinito de primaria. La prueba PISA (Program for International Student Assessment) se aplica cada tres años a estudiantes de 15 años, aproximadamente, para evaluarles en tres áreas del conocimiento: matemáticas, ciencias naturales y lectura. Estos tres campos han estado presentes desde los inicios del sistema educativo, y la armonía que existe entre los tres es tan fuerte que no podemos de plantear un problema de matemáticas sin comprender una lectura sobre un fenómeno de la naturaleza que puede ser descrito cuantitativamente. Estoy de acuerdo con que entre los 13 y 15 años de edad (la secundaria) se presenten dificultades en el aprendizaje muy fuertes, en su mayoría debidas a factores internos propios de la etapa puberto-adolescente. Pero no podemos hacer a un lado factores externos: la separación de mamá y papá, la muerte del abuelo, el “bullying”, los exámenes difíciles, profesores filtros o que le han tomado “filo” a uno como alumno, etcétera. Pues bien, suficiente es lo mencionado arriba como para que se hable de reformas educativas, huelgas, paros de maestros. En tres palabras: sistema educativo corrompido. Un sistema educativo ligado a la política y dependiente de ella. No nos sorprendamos al ver las cifras de la prueba PISA, las cuales nos dicen que, para los jóvenes de quienes platicamos, la diferencia abismal entre el índice de conocimientos en China y el promedio nacional en México es de 203 puntos; y los chinos alcanzan los 613 puntos. ¿Por qué los chinos tienen mejores cifras? ¿Cuál es su secreto? Noticia, señores: no hay secreto. No es ningún milagro ni algo que se considere realmente extraordinario, solamente es disciplina y esfuerzo. Estos dos elementos son suficientes para que un país pueda avanzar en el ámbito educativo, el cual lo conduce a aspectos más grandes de un gobierno (salud, vivienda, economía, energía, etc.). Son pocos los centros educativos de los cuales podemos decir son disciplinados y motivan tanto a maestros como a alumnos para dar el plus. Muchas de estas escuelas son particulares, pero ¿y las de gobierno? Repito: huelgas, paros, días económicos, escasez de suplencias, falta de preparación para ejercer la docencia responsable, comprometida y éticamente profesional. Uno de los grandes defectos del mexicano es su orgullo, y el orgullo nubla la vista más allá de la nariz en su totalidad. Se trata una ceguera que nos impide extender nuestra visión hacia sistemas de filosofía extranjeros, sean éstos occidentales u orientales. De retirar ese orgullo caeríamos en la cuenta de que no se requieren de reformas, políticas educativas, tecnologías de última generación y ahora sí que “otros cuentos chinos” y autoengaños. Únicamente DISCIPLINA y ESFUERZO son los elementos que conducen a que los padres se involucren en la educación de sus hijos, y de que los maestros aprendan de la labor de sus colegas. Que cada parte haga más de lo que se le pide. Extiendo la invitación a la lectura del artículo La ecuación ganadora de Shangai (5/11/2013) publicada en el periódico español El Confidencial (http://www.elconfidencial.com). De ahí he obtenido algunas ideas que sustenten lo que aquí expreso de manera muy breve que, de no ser así, estaría también denunciando las calamidades que ocurren en las aulas de secundaria y que han llevado a México al lugar 53 de 65 en cuanto al nivel educativo. Finalmente, las matemáticas son las mismas aquí y en China. Los profesores, estudiantes, métodos de enseñanza-aprendizaje, etc., no lo son. —Mauricio Rivas Interián, estudiante de Ingeniería Química de la Uady; [email protected]; Mérida, Yucatán

Pagando consecuencias
Como cada año, los primeros días hábiles del año los aprovecho para realizar mis pagos de impuestos. Primero fui a pagar mi predial y con alegría vi que no subió nada respecto del año pasado. Muy contento me dirigí ahora a la Policía ubicada en el Siglo XXI para tramitar la exención de la tenencia de mi vehícu- lo, como cada año. Mi alegría se transformó en molestia al enterarme de que ahora sí pago por una “tablita mágica” que apareció en este año; así, una mayor cantidad de propietarios de vehículos tendremos que pagar dicho impuesto. Adicionalmente, te “obligan” a dar un donativo de $20 para la Cruz Roja, que no se puede eliminar del “sistema”. ¿Contra quién nos quejamos? Ahora sí que nos la aplicaron a la fuerza y estamos literalmente pagando las consecuencias. —Doctor Andrés Iván Oliva Arias; [email protected]; Mérida, Yucatán




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