Preocupación compartida

Preocupación compartida

Preocupación compartida

Anteayer tuve la oportunidad de leer un artículo de una mamá preocupada por lo que sucede en el Cecuny y yo comparto la misma preocupación, pero no sabía a qué medio dirigirme para que se sepa que desde que esta institución se convirtió en secretaría ya no ven por la educación cultural de los niños, sino que están atentos de quiénes pagan y quiénes no, sin darse cuenta de que los papás hacemos un esfuerzo para mandar a nuestros hijos a este lugar que les gusta o más bien les gustaba, porque es cierto que los talleres han decaído en cuanto a calidad.

Por ejemplo, mi hijo tenía un maestro llamado Juan Castillo que le enseñó a amar la lectura y literatura, pero que desgraciadamente fue retirado de esta institución colocando a una persona que le enseñaba a hacer manualidades y en un año no leyeron ni comentaron ni siquiera un libro, decepcionado no sólo él, sino varios niños se cambiaron de taller y algunos otros se retiraron de la institución.

Desde que se hizo secretaría se exigió la colegiatura a todos los niños y se retiraron las becas, a menos que seas niño con talento artístico. Ya no cuenta si eres de bajos recursos económicos y el gobierno te ayude a tener esta educación y nazca en el niño el amor a las artes. Fue una pena ver cómo decenas de niños desfilaron despidiéndose por no poder pagar las cuotas.

Algunos papás hicieron el sacrificio de seguir llevándolos, pero al carecer del sistema de pagos éstos se juntaron y al volver a inscribirlos los representantes del señor Omar Jesús Lara Pacheco, porque él nunca da la cara a los papás, nos exigieron el pago y si no, negaban la inscripción; yo fui una de las personas que me opuse a eso y amenacé con un “periodicazo”; arrepentida estoy de no haberlo hecho porque el Cecuny ha decaído demasiado.

Uno de mis hijos, el que toma clases de piano, me dice que el piano ya no sirve y que las paredes se están cayendo, y que se la pasa estornudando por el polvo generado; él ya no quiere ir porque ni siquiera puede tocar sus piezas completas. Ahora los niños tampoco tienen vacaciones, así que vayas o no en julio y agosto tienes que pagar tus cuotas porque si no, no puedes continuar y las reinscripciones son hasta enero. Les pido a nombre de las otras mamás que no pueden tener acceso a este medio que hagan algo, algún reportaje, y verifiquen ustedes mismos las instalaciones, el director no tiene para el material y el mantenimiento, pero sí para sus viajes al extranjero y con arbitrariedad puede quitar a buenos maestros y colocar a sus allegados, ¿con qué derecho le arrebata la cultura a los niños yucatecos, con qué derecho atenta contra estas criaturas que tienen ansias de conocimiento? Sabemos que sólo los medios pueden ayudarnos y se los vamos a agradecer si esto cambia. -María del Rosario Dzul Cabrera; [email protected]; Mérida, Yucatán




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