Por mi seguridad

Por mi seguridad

Soy una fiel usuaria del transporte público, al igual que miles de personas en esta ciudad, todas las mañanas, para llegar al trabajo, tomo dos rutas diferentes, una de ellas Circuito Pacabtún-Coca, que dentro de su recorrido abarca tres escuelas, Cbtis, el Cobay y la UTM, sin dejar de nombrar que es una vía alterna para los que laboran en el aeropuerto y otras empresas reconocidas al derredor; llevo poco más de tres años con la misma rutina y en el ir y venir muchas ocasiones me ha tocado ver sufrir y a veces hasta termina siendo divertido, sin dejar de ser peligroso, la cantidad de gente que ante la urgencia de llegar a sus labores o clases, se ve en la necesidad de colgarse, colarse y literalmente achocarse en el camión porque la hora es apremiante.

La cuestión y mi pregunta es: a la Dirección de Transporte del gobierno del Estado se le puede ver en el Periférico, en los paraderos de camiones, en algunas avenidas y en varios retenes, pero ¿quién se encarga de vigilar que los camiones que circulan dentro de la ciudad cumplan las normas establecidas para dicho fin?, ¿ellos mismos?, ya que es sumamente extenuante la cantidad de gente que algunos camioneros dejan subir sin importarles los peligros que conlleva.

¿Qué capacidad está permitida transportar? ¿Cuántos sentados y cuántos de pie? Como antes mencioné literalmente hay personas colgadas del camión, achocadas en la puerta y casi, casi como diríamos sobre el chofer, situación que causa hasta cierto punto con el espacio inadecuado para manejar con seguridad la unidad. Me pregunto, ¿cuál es la capacidad real que deberían respetar?, ya que ponen en riesgo la vida de más de una persona. Aunado a esto, ni qué decir cuando los supervisores andan correteando a los choferes porque éstos ya están dos o tres minutos fuera de su hora. Luego nos preguntamos por qué suceden los accidentes. Me atrevo a asegurar que no soy la única que ha notado este incidente en el transporte, pero si nos mantenemos en silencio, esto se extenderá y acabará pasando más y más veces. -Lilia Esquivel Gamboa; Mérida, Yucatán




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